La Comunidad de Madrid captó más del doble de inversión extranjera (3.367 millones de euros) que Catalunya (con 1.541 millones) en el primer trimestre de este año, según los datos del Registro de Inversiones Extranjeras DataInvex, que depende de la Secretaría de Estado de Comercio.
Madrid también acapara más de la mitad de la inversión extranjera del conjunto del Estado, que se elevó a 6.567 millones de euros en el primer trimestre, que supone un 22% más respecto al mismo periodo del año anterior.
Si se comparan los 3.367 millones de la comunidad uniprovincial de Madrid con la provincia de Barcelona, con 1.225 millones, aún se acentúan más las diferencias. Girona se quedó con solo 36,61 millones.
Pese al poder de captación de recursos de la Comunidad de Madrid, que registró un incremento del 4,2%, Catalunya consiguió reducir esta diferencia, al duplicar la inversión extranjera respecto al primer trimestre del año pasado. Eso no impidió que Madrid más que doblase el importe.
Ranking por comunidades
A continuación, pero con mucha diferencia, siguen la Comunidad Valenciana (487 millones), Castilla y León (290 millones), Andalucía (198 millones), Galicia (163 millones), Aragón (159 millones) y Murcia (102 millones).
Por países de origen de la inversión extranjera, Estados Unidos se mantiene destacada en la primera posición, con un 21,4%, lo que supone que sus empresas aportan uno de cada cinco euros. A continuación, sigue el Reino Unido y Francia, que han duplicado el volumen de su inversión. En cuarta posición irrumpe Corea del Sur.
En cambio, la inversión española en el exterior se ha reducido en un 60,9%, hasta 2.915 millones de euros. Estados Unidos se mantiene como principal destino. Los principales sectores a los que se dirige la inversión española fueron el de servicios financieros (33%), industria alimentaria (19%) y telecomunicaciones (15%).
Por otra parte, la Unión Europea ha aprobado este junio nuevas reglas sobre el control de las inversiones extranjeras directas, que amplían los sectores que se deberán supervisar, y obliga a vigilar las transacciones que lleven a cabo empresas europeas controladas, en última instancia, por individuos o compañías extracomunitarias.
El objetivo es reforzar el control sobre las inversiones extranjeras. Por ello, se realizará una vigilancia más estrecha sobre la entrada de terceros países como China o Rusia en sectores considerados clave ante el riesgo de que puedan desestabilizar la seguridad económica del bloque.
Los socios de la UE deberán controlar las inversiones en defensa, así como en equipamiento de doble uso civil y militar, y otros sectores como la inteligencia artificial, la tecnología cuántica, los semiconductores, la energía y el transporte; las materias primas esenciales; la infraestructura necesaria para los procesos electorales y entidades financieras importantes para el sistema.