El viticultor Joan Pons es el presidente de la cooperativa vinícola Cevipe (Centro Vinícola del Penedès), en representación del Celler Cooperatiu de la Granada. También es vicepresidente del Institut Català de Sant Isidre, y con anterioridad ha sido vocal del Consejo Regulador de la DO Penedès. El pasado mes de mayo, Cevipe consiguió una de las 12 vocalías para formar parte del próximo pleno del Consejo Regulador de la DO Cava y Joan Pons ha decidido optar a la presidencia de este organismo. Las elecciones tendrán lugar el próximo 11 de junio.

¿Qué le ha impulsado a tomar esta decisión?
Mirar por el presente y por el futuro de la DO Cava en un momento en que tenemos una descompensación entre las 38.000 hectáreas amparadas por la denominación de origen y el volumen de botellas que se elaboran. A raíz de los años de la sequía, algunos elaboradores retiraron botellas y hemos pasado de vender 250 millones de botellas a 195 millones. Por lo tanto, una de mis prioridades es que el Consejo Regulador trabaje para volver a vender 250 millones de botellas de cava, ya que esto asegura la viabilidad al sector. Porque no es solo un tema de volumen; estamos hablando de un tema económico para que tanto el sector elaborador como el sector productor puedan ganarse la vida.

¿Cuál sería el revulsivo para conseguirlo?
Sin la viña, sin la uva, sin el viticultor, no hay un después. Las grandes empresas elaboradoras necesitan que el viticultor continúe cultivando la viña. La viticultura, el cava, es un motor económico muy importante en Catalunya, con muchos puestos de trabajo directos e indirectos. Del grupo cooperativo Cevipe, por ejemplo, dependen 2.200 familias que cultivan 7.000 hectáreas de viña y somos el primer productor de vino base cava. Por lo tanto, es importante para nosotros que esto vuelva a funcionar y que todas las hectáreas, toda la cosecha, pase a la botella. Además, hay que velar para que el territorio continúe siendo sostenible y el sector económicamente sostenible.

El presidente Cevipe, Joan Pons, y candidato a la presidencia de la DO Cava
El presidente Cevipe, Joan Pons, y candidato a la presidencia de la DO Cava.

¡Póngame ejemplos de lo que habría que hacer!
Dentro de la DO Cava se tienen que hacer cosas porque tenemos un Consejo Regulador seguramente con leyes envejecidas porque datan de cuando se creó a principios de la década de los noventa del siglo pasado. Tenemos el pliego de condiciones que incorpora aspectos que creo que se tienen que poner al día porque el mundo ha cambiado. Todo lo que se hace en materia de publicidad, por ejemplo, es anticuado. Se debería tener en cuenta el mundo digital y dar otra visión de lo que es el mundo del cava. Nos tenemos que acercar a la gente joven y hacer algún otro tipo de producto bajo en alcohol, siempre pensando en revitalizar y revivir los mejores momentos del sector.

¡Vayamos por partes! ¿Usted aboga por producir volumen, los 250 millones de botellas, pero una parte del sector defiende que se tiene que ir a valor, a más calidad, más que a volumen? ¿Qué piensa?
Yo no hablaría de calidad, porque todo el cava tiene calidad sea de más o de menos crianza. Dicho esto, el Consejo Regulador tiene una cosa muy buena: dentro de los 190 millones de botellas vendidas —que no encontraríamos muchas DO con este volumen de producción— hay 22 millones de botellas de gama alta, que son los reservas —a partir de 18 meses— y los grandes reservas —a partir de 30 meses—. Esto se tiene que potenciar porque es donde encontramos más valor añadido. Este 20% es importantísimo y aquellos que se vanaglorian de que hacen un producto espumoso fabuloso ni se acercan a este volumen de botellas.

"A aquellos que se vanaglorian de hacer un producto espumoso fabuloso les diría que la DO Cava hace 22 millones de botellas de reservas y grandes reservas"

Pero no debemos olvidar que en la pirámide del cava, abajo, está el cava de guarda, el que debe envejecer como mínimo 9 meses y es cada viticultor quien elige el tiempo de crianza. El consumidor escoge lo que más le gusta, desde las variedades, la crianza, el envejecimiento en barrica de roble o de roble francés... todo debe preservarse y potenciarse. Pero nunca debemos olvidar que lo que mueve la economía del sector del cava, su motor, es el guarda, que representa el 80% del total y lo que hace rodar las 38.000 hectáreas de la DO. Por lo tanto, debemos velar por encontrar este equilibrio entre las grandes empresas que apuestan por volumen y que el viticultor tenga manera de ganarse la vida, porque podemos hacer mucho volumen, pero si los de abajo no llegan a final de mes, acabaremos mal. Dentro del Consell Regulador se debe encontrar la fórmula para que haya un entendimiento entre los viticultores y los elaboradores porque unos no saldrán adelante sin los otros.

¿Se debería establecer un precio fijo cada año para la uva y no únicamente un precio orientativo?
Sí, pero ahora no tenemos los medios para hacerlo. Esto son cosas que se deben pensar en un futuro, con este entendimiento entre viticultor y elaborador. Se puede partir de un precio medio de la botella. Esto se hace en muchas zonas del mundo. En la región de la Champaña se sientan y no pasa nada, venden más botellas que nosotros y más caras. Quiero decir que no debe ser un problema conseguir un entendimiento entre el viticultor y el elaborador. Debemos encontrar esta fórmula que quizás solo debemos copiarla, no hace falta inventar nada. Falta esta conciencia por parte del sector elaborador que no ha visto al viticultor como un colaborador, y el viticultor es una parte más de la cadena de valor del sector.

"El sector elaborador no ha visto al viticultor como un colaborador, cuando es una parte más de la cadena de valor"

¿Los 250 millones de botellas de aquí a cuánto deberían recuperarse? ¿Dependerá del contexto internacional?
Seguro que depende de todo, pero yo creo que el 90% es trabajo nuestro. Que sepamos conectar con el consumidor lo que ya tenemos y ganar otros. Pero está claro que no podemos hablar a largo plazo; esto tiene que ser a corto plazo, porque el sector lo necesita. Todo el mundo habla de que este año la cosecha la tenemos a tocar, a 90 días. Se podrá empezar a vendimiar a principios de agosto. Tenemos que poder dar cobertura a todos los viticultores, que no quede uva en la cepa, que la cosecha llegue a las bodegas, potenciar el cava y abrir las puertas a nuevos productos, haciendo una promoción diferente, más digital. No estaríamos hablando de aumentar el presupuesto del Consejo Regulador, pero sí de enfocar mejor los recursos para llegar a más y nuevos consumidores.

"Se tiene que abrir la puerta a nuevos productos para llegar a más y nuevos consumidores"

A las elecciones a la presidencia concurren también Marta Vidal, consejera delegada de cavas Vallformosa, de Vilobí del Penedès; Pere Ventura, el propietario de las cavas del mismo nombre, de Sant Sadurní d'Anoia; Marc Pagès de Cava Pagès Entrena, de Sant Jaume Sesoliveres; y Xavier Lluch, empresario vitícola. Unos buenos rivales.
Confío en mí mismo. Tengo un bagaje de 40 años en el sector y he asumido y tengo puestos de responsabilidad en diversas entidades. Además de cavas Miquel Pons, una empresa familiar viable a la que ya se ha incorporado mi hijo.

¿Es difícil el relevo generacional en el sector? ¿Qué puede hacer la DO Cava?
Desde la DO Cava no se puede actuar directamente sobre este aspecto. Pero está claro que si queremos relevo generacional la clave está en que la gente se pueda ganar la vida cultivando la viña. Mi hijo se ha quedado en casa y en la viña porque ha visto un futuro. Ahora es un buen momento para el sector porque la gente joven está animada con el mundo del vino, el mundo de las viñas, y hablas con ellos y lo ves. Pero les tenemos que proporcionar un futuro económico.

Bodegas Miquel Pons ha apostado por la agricultura 100% ecológica. ¿Es el camino hacia el futuro?
Es el camino. El respeto por el medio ambiente, por la naturaleza, también por la salud. Esta faceta de respeto por el territorio, por el medio ambiente, por la salud es una carta de presentación del cava, que no olvidemos que es un producto exportador. Hay muchas zonas del mundo que, por su climatología, no pueden ser ecológicos, no pueden usar un tipo de producto que no sea agresivo para frenar plagas como el mildiu, por ejemplo. Aquí tenemos el clima mediterráneo que nos permite hacer esto; en Galicia, en cambio, es más difícil.

¿Qué mercados exteriores se deberían potenciar?
El principal mercado es Estados Unidos, después Europa y Asia. Potenciar los países asiáticos es importante, pero también hay mercado en Europa —como Bélgica o Alemania— donde se puede crecer, donde es posible vender más. Alemania siempre ha sido un mercado importante para el cava.