La evolución del IPC en el mes de febrero se ha mantenido estable en un 2,3% por la compensación de la caída del precio de la electricidad con la subida en la restauración, los hoteles y los alimentos. Estos son los datos definitivos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que coinciden con los avanzados a finales del mes pasado. En los mismos se determina que la inflación subyacente (sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) escaló una décima en febrero, hasta el 2,7%, su valor más alto desde agosto de 2024, cuando también fue del 2,7%.

El mantenimiento de los precios en febrero rompe la racha de descensos iniciada en noviembre de 2025, y se coloca cuatro décimas por debajo de la subyacente, una diferencia que no se registraba desde octubre de 2024.

En términos mensuales (febrero sobre enero), el IPC subió un 0,4%, su mayor alza mensual desde el pasado mes de octubre, cuando aumentó un 0,7%. Este repunte fue resultado del encarecimiento de restaurantes y servicios de alojamiento en un 0,9%, de la subida del transporte en un 0,8% por el alza de los precios de los combustibles para vehículos personales y de los alimentos en un 0,6% por el mayor coste de las frutas y frutos de cáscara y de las hortalizas, legumbres y patatas.

Por su parte, el IPC armonizado (IPCA) elevó una décima su tasa interanual en febrero, hasta el 2,5%, con una variación mensual del 0,4%.

En Catalunya, por debajo de la media

En Catalunya, el IPC se mantuvo en el 2%, la misma cifra que en enero que, a la par que en España, se explica por la bajada de los precios de la electricidad, que contrarrestó el encarecimiento de los restaurantes, servicios de alojamiento y alimentación.

El dato catalán siguió por debajo de la media española, que fue del 2,3%. La inflación subyacente, que no recoge los elementos más volátiles, repuntó una décima después de tres meses estancada, situándose en el 2,3%, también por debajo de la media del Estado (2,7%).

Los huevos, por las nubes

Por componentes, a la baja de la inflación tiró la vivienda, cuyos precios bajaron un 1,9%, ocho puntos menos que el mes pasado, debido al abaratamiento de la electricidad, que se encareció un año antes.

Por el lado contrario, al alza tiraron los restaurantes y servicios de alojamiento, cuyos precios aumentaron un 4,8%, tres décimas más, por un mayor encarecimiento de los restaurantes y de los servicios de alojamiento que el registrado en febrero de 2025.

También influyó la alimentación y bebidas no alcohólicas, con un aumento del 3,2%, dos décimas más, principalmente por la estabilidad de los aceites y grasas y del pescado y marisco, frente a su abaratamiento de un año antes.

Las mayores subidas de precio en febrero respecto al mismo mes del año anterior las registraron los huevos, un 30,1%; la recogida de basuras, un 28,6%; la joyería y relojes pulsera, un 27,5%; el transporte combinado de pasajeros, un 26,6%; y las hortalizas, un 15,2%.

Por contra, las mayores bajadas de precios fueron las de los aceites vegetales, que cayeron un 14,1%; los combustibles líquidos, un 10,8%; equipos audiovisuales, un 6,4%; el butano y propano, un 6,3%; y la gasolina, un 6,1%.