El coste de la vida en el Estado moderó levemente su ritmo de crecimiento durante diciembre de 2025. El Índice de Precios de Consumo (IPC) cerró el año con una tasa interanual del 2,9%, una décima por debajo del registro del mes de noviembre, confirmando así una tendencia bajista que ya se había iniciado durante la última parte del ejercicio. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha hecho públicos estos datos definitivos, que coinciden con los avanzados a finales de diciembre, apuntando a un escenario económico donde la inflación general pierde cierto impulso, a pesar de que persisten presiones en áreas concretas del presupuesto familiar.

Este descenso de la tasa, que representa el segundo mes consecutivo de recelamiento tras alcanzar octubre su nivel más elevado en dieciséis meses, tiene su explicación principal en la evolución de los sectores del transporte y del ocio. En concreto, el abaratamiento interanual de los carburantes y los lubricantes para vehículos actuó como el principal freno a la inflación, contrarrestando los aumentos que se habían producido en el mismo mes del año anterior.

En paralelo, otro factor decisivo fue el comportamiento de los paquetes turísticos, cuyos precios, si bien experimentaron una subida, lo hicieron en una proporción notablemente inferior a la de diciembre de 2024. Este fenómeno se vio acompañado por la dinámica de los servicios recreativos y deportivos, que este año incrementaron su coste en contraste con los descensos presentes un año atrás.

Contrapuntos en la cesta de la compra

No obstante, este descenso general convive con tensiones persistentes en categorías esenciales. En sentido contrario, el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas ejerció una presión al alza, incrementando su tasa interanual dos décimas hasta situarse en un 3%. Este repunte obedece, en gran medida, a la subida de los precios de legumbres y hortalizas, así como de los aceites y grasas, productos que, por el contrario, habían experimentado una bajada durante el diciembre del año pasado. El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa ha atribuido este movimiento principalmente al "efecto base" en los aceites y grasas, un fenómeno estadístico que se produce cuando se comparan precios actuales con unos precios excepcionalmente bajos del periodo de referencia.

El balance de estos movimientos contrarios se reflejó con claridad en las tasas por grupos. Mientras que el transporte redujo su inflación interanual en un punto completo, hasta un 1,8%, el sector del ocio y la cultura presentó una tasa del 0,5%, siete décimas inferior a la del mes anterior. Por otro lado, en términos mensuales (diciembre sobre noviembre), el IPC registró un aumento del 0,3%, impulsado sobre todo por el encarecimiento del ocio y la cultura en un 2,8% —de nuevo, ligado a los paquetes turísticos— y de la vivienda en un 0,6%, este último motivado por el mayor coste de la electricidad.

La inflación subyacente se mantiene estable

Uno de los indicadores más vigilados por los analistas, la inflación subyacente —que excluye los productos energéticos y los alimentos no elaborados para atenuar la volatilidad—, mantuvo su posición en diciembre en un 2,6%. Esta cifra implica que se mantiene en su nivel más alto desde diciembre de 2024, cuando se situó exactamente en el mismo porcentaje. Pese a esta estabilidad mensual en terrenos relativamente altos, la media de la inflación subyacente para todo el año 2025 fue del 2,3%, una cifra sensiblemente inferior al 2,9% de 2024. El Gobierno ha destacado que esta trayectoria es coherente con el objetivo a largo plazo del Banco Central Europeo (BCE). Desde Economía se ha remarcado que "la inflación continúa moderándose respecto al promedio de 2024 y sigue siendo inferior a las subidas salariales, lo que permite ganancias de poder adquisitivo".

En perspectiva anual, la inflación general cerró 2025 con una media del 2,7%, una décima por debajo de la media registrada en 2024. Esta moderación progresiva configura un escenario de desaceleración controlada tras los periodos de mayor tensión inflacionista. En cuanto al IPC Armonizado (IPCA), el indicador comparativo dentro de la Unión Europea, su tasa interanual se redujo dos décimas en diciembre, hasta el 3%, con una variación mensual también del 0,3%.

Los datos de diciembre de 2025 tienen una significación estadística adicional, ya que suponen el último cálculo basado en el año de referencia 2021. Con la publicación del índice adelantado de enero de 2026, el INE implantará la nueva base 2025. Esta decisión implica adelantar en un año la entrada en vigor del cambio de base, una operación que habitualmente se realiza cada lustro.