Los efectos de la guerra de Irán y las disrupciones por el cierre del estrecho de Ormuz se han notado en la feria de pescado y marisco más grande del mundo, la Seafood Expo Global, que se celebra hasta el jueves en el recinto de la Fira de Gran Via con 2.291 empresas de 85 países. Compañías como Easyfish han reclamado ayudas para compensar el incremento de costes como los de los fletes marítimos que han crecido hasta un 50%.“Cada contenedor que intentamos mover nos ha subido entre 500 y 1.000 dólares”, detalla Rubén Salmerón, general manager de la empresa especializada en importación y exportación de pescado y marisco congelado, en declaraciones a la agencia de noticias ACN.
Compañías como Easyfish están asumiendo internamente los costes sobrevenidos. ”Nos vendría bien un poco de ayuda porque seguimos pagando los mismos aranceles, los mismos impuestos, pero, en cambio, los márgenes se ven más reducidos y de ayudas todavía no vienen”, ha denunciado Salmerón.
En la edición de este año, Seafood Expo Global reúne una cuarentena de empresas catalanas del sector que aprovechan para reforzar el posicionamiento internacional del producto pesquero y acuícola del territorio y, por otro lado, impulsar nuevas oportunidades comerciales que permitan abrir mercados a las compañías participantes.
Algunos de los participantes también ha evidenciado los problemas que hay en origen. En este sentido, Salmerón ha mencionado que hay proveedores que no pueden envasar porque no tienen plástico, un material derivado del petróleo. “Nos estamos encontrando con esto y si las producciones se retrasan, nosotros no podemos cumplir tampoco con los clientes. Empezamos a tener un problema”, ha avisado Salmerón. Easyfish se dedica a comprar pescado y marisco a plantas de todo el mundo y lo envía a cadenas de supermercados y grandes distribuidores.
Repercusión en el precio al consumidor
Otra dificultad con la que se encuentra el empresariado del sector es la planificación ante un escenario internacional constantemente cambiante. Las empresas avisan que el problema se irá haciendo más grande cuanto más lo alargue el bloqueo logístico y la escalada de precios de la energía, que se acabará repercutiendo al consumidor final de una manera o de otra.
Empresas como Balfegó se encomiendan a la prudencia y aun manteniéndose "optimistas" exploran. "Sobre todo tener una estrategia, no podemos improvisar y, por lo tanto, cuanto más capaces seamos de pensar en cuáles son las posibles salidas o adaptaciones que podamos hacer, mejor y mejores resultados obtendremos”, ha dicho Joan Grau, director de Marketing y Ventas de la compañía especializada en la pesca, en la pesca, acuicultura y comercialización del atún rojo del Mediterráneo.
La organización ha coincidido en decir que el estallido del conflicto en Irán ha “impactado” a las empresas asistentes al evento global y ha remarcado que este conflicto es “una razón más” para reunirse en la feria y “discutir desafíos y encontrar soluciones a problemas comunes”.
En cuanto a los expositores, todos han podido venir y no ha habido problemas de transporte por el cierre del espacio aéreo en el Golfo Pérsico como sí que pasó en otras ferias como el Mobile World Congress (MWC). La 32ª edición es la más grande que se ha celebrado nunca de la feria, que hace cinco años que se trasladó a Barcelona.