La actividad futbolística en Barcelona y su área metropolitana no solo moviliza pasiones, sino también dinero. Esta es una de las principales conclusiones de un informe de la Cambra de Comerç de Barcelona. El estudio ha analizado la actividad del Barça, Espanyol, Sabadell, Europa, Sant Andreu, Terrassa y Hospitalet. El documento cuantifica la riqueza generada por este ecosistema de clubes en 1.521 millones de euros anuales. Esta actividad sostiene casi 28.000 puestos de trabajo a jornada completa.

El fútbol, por lo tanto, se revela como un sector económico de peso en la zona, que va mucho más allá de la actividad deportiva. El gasto directo generado por los clubes y sus aficionados, que asciende a 981 millones de euros, se distribuye por sectores como la hostelería, la restauración, el comercio, el transporte, la construcción, los servicios profesionales y las actividades recreativas, entre otros. Esta transversalidad hace que el impacto económico del fútbol se deje sentir en prácticamente todos los rincones de la economía local.

El informe pone énfasis en el grado de territorialización del impacto. Según las cifras recogidas, el 73% del gasto asociado al fútbol se genera dentro del área de Barcelona, lo cual confirma el papel dinamizador de esta actividad sobre la economía local. Esta elevada proporción de gasto local se traduce en un impacto directo sobre los comercios y servicios de los municipios donde se disputan los partidos, especialmente en los días de competición. El impacto total se desglosa en tres efectos diferenciados. El efecto directo, que proviene de la actividad ordinaria de los clubes y de su operativa diaria, genera 720 millones de euros y 14.621 puestos de trabajo. A esta cifra se añade el efecto indirecto, vinculado a la cadena de proveedores, y el efecto inducido, derivado del consumo de las rentas generadas por toda esta actividad, que completan los 1.521 millones de euros y los 27.822 puestos de trabajo totales.

El fútbol como contribuyente neto a las arcas públicas

Uno de los apartados más destacados del informe es el análisis del impacto fiscal de la actividad futbolística en el área de Barcelona. Los siete clubes analizados aportan cada año 311 millones de euros a las arcas públicas en concepto de impuestos y cotizaciones. De esta cantidad, 242 millones corresponden al IRPF y a las cotizaciones a la Seguridad Social, que representan el 77% del total.

El IVA vinculado a la actividad de los clubes y al gasto asociado genera 66 millones de euros adicionales, mientras que las tasas y tributos locales suponen 2,6 millones. El estudio subraya que el fútbol, lejos de ser una carga para las finanzas públicas, se configura como un contribuyente neto que devuelve a las administraciones más de lo que posiblemente reciben en forma de apoyo institucional. Este dato debería situar el debate sobre el apoyo al fútbol en términos de inversión y retorno económico, y no meramente de gasto en ocio, según señala el informe.

El análisis de la Cambra de Comerç de Barcelona distingue dos niveles dentro del ecosistema futbolístico del área de Barcelona. Por un lado, los dos clubes de élite, el Barça y el Espanyol, generan la parte más importante del impacto económico, con cifras de aproximadamente 1.300 millones y 200 millones de euros de riqueza generada, respectivamente.

Por otro lado, los cinco clubes de proximidad, que operan con presupuestos muy inferiores, generan una actividad económica recurrente en sus barrios y municipios, con un impacto conjunto de 22 millones de euros. Los clubes de proximidad, que disputan entre 18 y 30 partidos como local por temporada, con asistencias que van de los 500 a los 4.000 espectadores, constituyen un motor económico regular para sus entornos. Esta recurrencia, que se mantiene a lo largo de la temporada, diferencia el fútbol de otros eventos puntuales y garantiza un flujo constante de gasto en restauración, comercio y transporte vinculado a los días de partido.

El ascenso a Segunda División, un salto estructural para los clubes de proximidad

El informe dedica un capítulo a analizar las consecuencias económicas de un ascenso a Segunda División para un club de proximidad. La conclusión es que el ascenso supone un cambio estructural en el modelo económico del club, impulsado principalmente por el incremento de los ingresos por derechos audiovisuales. Mientras que en categorías federativas estos ingresos no suelen superar los 200.000 euros anuales, en Segunda División el ingreso medio por este concepto se sitúa en 7,9 millones de euros, con una horquilla que va de los 5,3 a los 8,8 millones.

En un escenario conservador, el estudio estima que el ascenso de un club de proximidad puede multiplicar por 2,4 la riqueza generada y por 2,6 los puestos de trabajo sostenidos. Si los cinco clubs de proximidad analizados alcanzasen la Segunda División, el impacto adicional sería de 40 millones de euros de nueva riqueza generada, 773 puestos de trabajo más y 15 millones de euros anuales adicionales en recaudación fiscal. El ejercicio, que no se plantea como una previsión deportiva sino como una simulación económica, permite dimensionar el potencial del ecosistema si varios clubs del área de Barcelona consolidaran su presencia en el fútbol profesional.