El selectivo español ha comenzado la sesión de este martes con una subida moderada pero significativa. El Ibex-35 ha avanzado un 0,37%, lo cual ha llevado el indicador hasta los 17.758,1 puntos, en una jornada marcada nuevamente por la evolución de los precios del crudo. El petróleo continúa siendo el principal termómetro de las bolsas europeas, y en esta ocasión ha vuelto a dar soporte a los valores energéticos y al resto del índice. En concreto, el precio del barril de petróleo Brent, que actúa como referencia para los mercados europeos, subía más de un 2,2% en la apertura de las bolsas, llegando a los 110,6 dólares. Mientras tanto, el barril de crudo West Texas Intermediate, el indicador de referencia en Estados Unidos, se negociaba alrededor de los 98,4 dólares, con un avance del 2%.
Estas cifras suponen un nuevo repunte después de varias sesiones en que el crudo se había mantenido estable, y acercan el Brent nuevamente a la barrera de los 111 dólares, una cota que no se pisaba desde hace semanas. Paralelamente, el precio del gas natural en el mercado holandés TTF, que sirve de referencia para toda Europa, también crecía más de un 1%, situándose en los 45,3 euros por megawatt hora. Este encarecimiento de la energía, que afecta directamente a la industria y la factura de los consumidores, es uno de los factores que mantienen en alerta a los inversores, aunque a la vez beneficia a las grandes compañías energéticas. A pesar del buen tono del Ibex, el resto de bolsas del Viejo Continente no han seguido la misma pauta.
Frankfurt y París caían un 0,3% en la apertura, mientras que Londres cedía un 0,1%. Este comportamiento desigual refleja la incertidumbre que todavía planea sobre los mercados, atentos tanto a la evolución de los tipos de interés como al conflicto geopolítico que afecta al suministro energético. En Asia, la sesión también ha sido mayoritariamente a la baja. El Hang Seng de Hong Kong se ha dejado prácticamente un 1%, mientras que el Nikkei japonés ha abandonado los máximos alcanzados en la jornada anterior y ha caído un 1,1%. Por su parte, el índice Shenzhen de la Bolsa china ha cedido más de un 1%. La única excepción positiva ha sido el Kospi de Corea del Sur, que ha ganado un 0,4% en una jornada de poca liquidez por festivos locales.
Los futuros de Estados Unidos apuntan a una apertura mixta
Al otro lado del Atlántico, la situación es igualmente ambigua. Los futuros del Dow Jones apuntaban a una apertura ligeramente positiva, mientras que los del Nasdaq se decantaban por pequeñas caídas. Todo ello después de una sesión gris este lunes, en que el Dow Jones cerró con un descenso del 0,1% y el Nasdaq terminó prácticamente plano, en una jornada sin grandes referencias macroeconómicas. Dentro del Ibex-35, los ascensos más destacados corresponden a Repsol, que subía un 1,13%, aprovechando el impulso del precio del crudo, seguida de ACS, con un repunte del 1,08% y de CaixaBank, con un 0,9%.
También otros valores energéticos como Naturgy o Solaria presentaban ganancias superiores a la media del índice, en una jornada claramente dominada por los activos vinculados a las materias primas. En el lado contrario, los valores que más terreno perdían eran Rovi (-0,68%), Grifols (-0,67%) e Indra (-0,38%). Las farmacéuticas y las tecnológicas, sensibles a las subidas de tipos, continúan siendo las más penalizadas en un contexto de prudencia por parte de los inversores. En el mercado de divisas, el euro perdía posiciones frente al dólar y se cambiaba a 1,169 billetes verdes, una cotización que refleja la fortaleza de la moneda norteamericana en un entorno de incertidumbre global.
La búsqueda de refugio por parte de los inversores continúa beneficiando al dólar, mientras el euro sufre la ralentización económica europea y las tensiones energéticas. En cuanto al mercado de deuda, el interés del bono español a diez años ascendía hasta el 3,5%, mientras que la prima de riesgo respecto al alemán se mantenía estable alrededor de los 75 puntos básicos. La subida del rendimiento de la deuda responde a las expectativas de una política monetaria más restrictiva por parte del Banco Central Europeo, que ha comenzado a retirar estímulos y prepara nuevas subidas de tipos para combatir la inflación.