El Govern ha abierto la puerta a restablecer los peajes en las vías de alta capacidad de Catalunya en un horizonte de dos o tres años, siempre que haya un consenso político y un acuerdo con la Administración central. El secretario de Movilidad, Manel Nadal, ha defendido que un sistema de pago por uso contribuiría a conservar la red viaria y a redistribuir el tráfico, especialmente el de vehículos pesados, entre la AP-7 y las carreteras paralelas. La medida, que afectaría tanto a las autopistas de titularidad estatal como a las de la Generalitat, se enmarca en la necesidad de dar respuesta a la congestión y la siniestralidad que sufre la AP-7, por donde circulan diariamente 15.000 camiones en la Jonquera y 35.000 en el Vallès.
Nadal, en una entrevista en la Cadena SER, ha insistido en que la recuperación de los peajes no puede ser una decisión unilateral de Catalunya, sino que debe formar parte de una estrategia estatal. Según el secretario, sería incomprensible que los camioneros y los conductores pudieran circular libremente por el resto del Estado y tuvieran que pagar al entrar en Catalunya. Por ello, ha defendido que el debate sobre la tarificación de las vías de alta capacidad debe plantearse a escala del conjunto del Estado, para evitar agravios comparativos y garantizar una aplicación homogénea de la medida.
La congestión de la AP-7, un problema estructural
El deterioro de la AP-7, que ha pasado de ser una autopista de peaje a una vía gratuita, ha comportado un incremento notable del tráfico de vehículos pesados, con un aumento del 70% desde 2020. Esta situación ha acelerado el deterioro del firme y ha generado problemas de congestión y siniestralidad, especialmente en tramos del Vallès y el Penedès. El secretario de Movilidad ha defendido que el sistema de pago por uso es una herramienta para gestionar la demanda y obtener recursos para el mantenimiento de la infraestructura, pero ha subrayado que no es la única solución. Nadal ha propuesto que la tarificación debería combinarse con otras medidas, como el acondicionamiento y el desdoblamiento de las carreteras paralelas, para redistribuir el tráfico y reducir la presión sobre la autopista. En este sentido, ha señalado que los camiones tienen restringido el paso por algunos tramos de la antigua N-340 y la A-7 porque no están en condiciones o no están desdoblados, lo que concentra la circulación en la AP-7. La futura B-40, en el Vallès, se presenta como una alternativa a la B-30 para aligerar el tráfico en esta zona.
La medida que plantea el Govern se alinea con las recomendaciones del Consell Assessor d'Infraestructures de Catalunya, que defiende un cambio de modelo basado en el principio de "quien usa y quien contamina paga". Este organismo propone sustituir el peaje actual por un canon de mantenimiento que varíe en función de los kilómetros recorridos y de los niveles de contaminación del vehículo, con un carácter finalista para la mejora de las vías. Nadal ha defendido que este sistema, que se aplicaría en un plazo de dos o tres años, permitiría gestionar la demanda y garantizar la sostenibilidad de la red viaria.
El secretario de Movilidad ha insistido en que la recuperación de los peajes no es una medida aislada, sino que debe combinarse con el potenciamiento del transporte ferroviario de mercancías. Aunque ha admitido que esta opción solo podría retirar entre 2.000 y 3.000 camiones diarios de la carretera, ha defendido que es una línea de actuación que hay que impulsar para reducir la dependencia del transporte por carretera. La combinación de peajes, mejora de las carreteras paralelas y potenciamiento del ferrocarril es, según Nadal, la única manera de hacer frente a los problemas estructurales de la red viaria catalana.
