Foment del Treball y Cepyme han puesto de manifiesto las dificultades que atraviesa el tejido empresarial. Según un informe de la patronal estatal, la actividad de las pequeñas y medianas empresas se encuentra en una fase de estancamiento, con especial incidencia en las microempresas. El estudio, que se ha presentado este lunes en la sede de Foment del Treball en Barcelona, alerta también del impacto negativo que el aumento de los costes tiene sobre la viabilidad de estas compañías.
La presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel, ha destacado que, aunque las pymes españolas continúan mostrando capacidad de resistencia, también presentan signos evidentes de cansancio estructural. De Miguel ha señalado que el principal riesgo para el colectivo es la evolución de los costes, que se han incrementado de manera sostenida en los últimos años. El análisis de la patronal revela un aumento acumulado de los costes operativos del 25% desde 2019, una cifra que ha erosionado significativamente los márgenes de beneficio de las empresas. Paralelamente, los costes laborales han crecido a un ritmo anual medio del 4,3% desde 2021.
El informe pone de manifiesto que la presión de los costes laborales es especialmente intensa en las empresas de menor dimensión. Desde el primer trimestre de 2021, los costes laborales de las empresas pequeñas y de las microempresas han aumentado un 28,7% y un 29%, respectivamente, mientras que en las empresas medianas el incremento ha sido del 23,4%. Esta diferencia de más de cinco puntos porcentuales refleja el impacto desproporcionado que tienen las subidas salariales sobre las empresas con una productividad media más baja.
De Miguel ha advertido que el problema no es solo cuánto crecen los costes, sino hasta qué punto pueden continuar aumentando en un contexto de graves tensiones geopolíticas como el actual. La incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio y sus repercusiones sobre los precios de la energía y las materias primas añaden un elemento adicional de riesgo para un tejido empresarial que ya muestra signos de fatiga. La presidenta de Cepyme ha insistido en que las empresas necesitan condiciones favorables para competir, incluyendo estabilidad normativa, menos burocracia y formación adaptada a las necesidades reales del tejido productivo.
El indicador se mantiene por debajo de los niveles previos a la pandemia
El indicador de Cepyme, que mide la evolución de los costes, las ventas, la financiación y la solvencia de las pymes, se situó en 6,1 puntos durante el segundo semestre de 2025, una cifra ligeramente inferior a la de los dos trimestres anteriores. El valor actual se mantiene todavía lejos de los niveles superiores a los 7 puntos que se alcanzaron entre 2015 y 2017, lo que indica que las pymes no han recuperado el nivel de bienestar que tenían antes de la pandemia.
El informe también señala diferencias significativas entre las empresas de diferente dimensión. Mientras que las empresas medianas registran una tendencia positiva, las pequeñas y las microempresas se enfrentan a un entorno más adverso. La brecha en el incremento de los costes laborales entre las empresas más pequeñas y las medianas es uno de los indicadores que evidencia esta divergencia. Además, el estudio destaca que las microempresas encadenan doce trimestres con incrementos del empleo inferiores al 0,9%.
En cuanto a las ventas, el informe constata que en términos nominales aumentaron un 6,3% en el último trimestre de 2025. Sin embargo, si se descuenta el efecto de la inflación, el incremento de las ventas medidas en euros con el mismo poder adquisitivo se reduce al 4,9%. Esta diferencia indica que el crecimiento de las ventas está perdiendo empuje en términos reales, lo que limita la capacidad de las empresas para generar beneficios y para invertir.
En cuanto al empleo, las pymes crearon un 1,8% más de puestos de trabajo en el cuarto trimestre de 2025 respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el informe destaca una desaceleración progresiva, especialmente en el caso de las microempresas, que presentan un crecimiento del empleo muy débil. Esta debilidad en la generación de empleo por parte de las empresas más pequeñas contrasta con el comportamiento de las grandes empresas, que han sido las principales creadoras de puestos de trabajo en el sector privado.
El informe de Cepyme también constata un progresivo deterioro de la solvencia de las pymes, que se refleja en un incremento continuado de los concursos de acreedores. En el último trimestre de 2025 se registraron 3.212 concursos de pymes y autónomos, un 15% más que el año anterior. Esta cifra, una de las más elevadas de la serie histórica, refleja las dificultades de las empresas más pequeñas para absorber el incremento de costes y para operar en un entorno de elevada incertidumbre.
El número de pymes registradas en la Seguridad Social continúa mostrando un crecimiento débil, de tan solo un 0,4% en el cuarto trimestre del año. Por tramos, las pequeñas empresas crecieron un 2,2%; las medianas un 1,8%; y las microempresas tan solo un 0,1%. A finales de 2025 existían 10.300 microempresas menos que antes de la pandemia, lo que equivale a un descenso del 0,9%. Esta circunstancia evidencia que el tejido empresarial de menor dimensión está lejos de recuperar los niveles previos a la crisis sanitaria.
