La primera reunión del gobierno de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) presidida por el nuevo gobernador, Kevin Warsh, ha finalizado sin sorpresas, tal como avanzaron todos los analistas: por unanimidad, la Fed mantiene los actuales tipos de interés en el rango objetivo del 3,50% al 3,75%.

La llegada de Warsh a la presidencia de la Fed no ha supuesto ninguna rebaja de tipos pese al anuncio –provisional– del fin de la guerra en Irán. La inflación sigue elevada.

Así, el banco central de Estados Unidos encadena cuatro sesiones sin modificar los tipos de interés, desde enero. En un comunicado, la Fed señala que “la actividad económica se expande a un ritmo sólido a pesar de la elevada incertidumbre, que se debe, en parte, al conflicto en Oriente Medio".

Destaca que el crecimiento de la productividad y la inversión de capital siguen "fuertes" y que la evolución del mercado laboral se ha mantenido "prácticamente" sin cambios, tanto en la creación de empleo como en la tasa de paro.

También ha apuntado que los precios se sitúan por encima del objetivo del 2% debido a "las perturbaciones de la oferta que han impulsado aumentos de precios en ciertos sectores, incluido el energético". Ante esta situación, asegura que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Fed "garantizará la estabilidad de precios".

Donald Trump se salió con la suya con la designación de Warsh, al que se supone próximo a sus planteamientos económicos y partidario de una mayor flexibilidad respecto a su antecesor, Jerome Powell. Trump ha mantenido desde que se instaló en la Casa Blanca un agrio enfrentamiento con Powell. Curiosamente, este último se ha mantenido en la junta de gobernadores de la Fed, lo que no es nada habitual para un expresidente, lo que le da derecho a voto.

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