Un estudio de sentimientos de Laborai de 110.000 contribuyentes radiografía por primera vez las emociones que rodean la declaración de la renta en España: qué sienten los contribuyentes, qué les paraliza y por qué 1 de cada 3 acaba pagando más de lo que le corresponde. Aceptar el borrador por pereza o por miedo puede cambiar las cosas. De hecho, el comportamiento que tenemos hace perder 600 € de media a millones de españoles.
Desde el lanzamiento en 2025, se han recuperado 8 millones de euros en ahorros detectados para los clientes. Laborai va más allá de los impuestos: quieren ayudar a ahorrar. Se definen como una plataforma de ahorro inteligente y accesible. La optimización fiscal es el punto de entrada, pero su objetivo es acompañar al ciudadano en el conjunto de la vida financiera: seguros, hipotecas, préstamos e inversiones, siempre desde un enfoque ético y transparente. "Empezamos por los impuestos porque es donde el impacto es más inmediato. Pero esto es solo el principio", afirman los fundadores.
El sistema de declaración de la renta en España descansa sobre un documento que Hacienda pone a disposición de los contribuyentes cada primavera. Su aparente sencillez esconde un problema real: basta con revisarlo y confirmarlo, pero lo que no dice es precisamente lo que más cuesta. El borrador recoge los datos que la Agencia Tributaria ya tiene en su poder: rendimientos del trabajo, retenciones, prestaciones. Lo que no recoge son las deducciones autonómicas, los beneficios por situación familiar, las compensaciones por gastos médicos, los ajustes por alquiler, maternidad, discapacidad o donativos.
"La mayoría de la gente acepta el borrador como si fuera la verdad definitiva. Pero es solo un punto de partida, no un punto final. Hacienda no tiene ningún incentivo para recordarte todo lo que puedes deducir", señalan desde Laborai.
Deducciones 'desconocidas'
Un ejemplo en comunidades como Canarias, Cantabria o el País Valenciano existen deducciones autonómicas por gastos dentales de hasta 840 euros que no aparecen en ningún borrador, que se deben solicitar manualmente y que la inmensa mayoría de contribuyentes desconoce. Lo mismo sucede con deducciones por hijos, salud mental, fisioterapia, alquiler o donativos —un mapa de casuísticas que varía por comunidad y situación personal, y que se traduce en oportunidades de ahorro que se evaporan año tras año.
Reordenación
Importe
Por qué se pierde
Movilidad geográfica
2.000 euros de reducción
Casi nadie la conoce
Alquiler
Entre 150 y 1.200 € según CC. LA.
Hacienda no lo aplica automáticamente
Maternidad (hijos 0-3 años)
1.200 €/año + 1.000 € por casa de niños
No se incluye íntegramente en el borrador
Compra de coche eléctrico
Hasta 4.000 euros
Se suele confundir con otras ayudas estatales
Hipoteca anterior a 2013
Hasta 15% (máx. 9.040 €)
Necesita completar detalles manualmente para el particular
Donaciones a ONG
80% primeros 250 €, 40% resto
Para poner nombre a lo que sienten estos millones de contribuyentes, Laborai -plataforma de asesoramiento fiscal que combina inteligencia artificial con expertos humanos- ha realizado un estudio de sentimientos sin precedentes en el sector. El equipo de Laborai, después de haber ayudado a más de 110.000 personas, ha publicado el “Informe Laborai” que entre otras cosas hace un análisis de sentimientos. El objetivo: entender cómo se siente el contribuyente al hacer la declaración de la renta. El resultado es un retrato emocional de los contribuyentes:
Desorientación: "No sé si lo estoy haciendo bien" (58% de los casos)
La emoción más extendida es la sensación de no tener toda la información. La mayoría de los contribuyentes intuye que podría optimizar su declaración, pero no sabe cómo hacerlo ni qué deducciones aplicar. Esta incertidumbre genera una actitud pasiva: aceptar el borrador sin revisarlo en profundidad.
“No sé qué deducciones puedo aplicar y siento que estoy pagando de más”.
Confusión por cambios vitales: “Mi situación ha cambiado y no sé cómo declararlo”
Cambios como tener un hijo, mudarse, separarse o empezar a alquilar una vivienda introducen nuevas variables fiscales que el sistema no explica de manera clara. Los contribuyentes se enfrentan a una normativa compleja sin acompañamiento, lo que incrementa la sensación de descontrol.
“Mi vida fiscal ha cambiado (hijos, pareja, alquiler, hipoteca) y no sé cómo declararlo”.
Miedo e indefensión: “Prefiero no tocar nada por si me equivoco”
Una parte relevante de los contribuyentes actúa desde el miedo. Temen cometer errores, ser sancionados o llamar la atención de Hacienda. Este miedo les lleva a comportamientos conservadores que, en muchos casos, implican pagar más de lo necesario.
“Siento que voy a ciegas.”
Pereza y evitación: “Cuanto antes se acabe, mejor”
Más allá del miedo o la confusión, aparece un comportamiento silencioso pero masivo: la evitación. La renta se percibe como una tarea compleja, aburrida y cargada de fricción, lo que empuja a muchos contribuyentes a resolverla rápidamente, sin profundizar. Este comportamiento refuerza el uso del borrador como solución inmediata, aunque no sea la óptima.
Búsqueda de justicia: “Si puedo recuperar dinero, quiero hacerlo”
Ante todo esto, emerge también una motivación clara: no pagar de más. Hay una conciencia creciente de que el sistema no juega a favor del contribuyente, y esto activa un deseo de optimización. No se trata de fraude, sino de equidad: pagar lo que corresponde, ni un euro más. Este perfil es el más proactivo, pero también el más frustrado cuando no encuentra herramientas claras para hacerlo bien.