La piscina ha pasado de ser un símbolo de lujo residencial a un elemento que el mercado inmobiliario valora. Un análisis del portal pisos.com muestra que el sobreprecio por contar con piscina varía de manera radical según el territorio del Estado. Hay demarcaciones donde la diferencia es prácticamente irrelevante y otras donde un inmueble con piscina puede costar más del triple que uno similar sin este elemento.
El estudio evidencia que la brecha de precio no está relacionada únicamente con el valor del suelo o el nivel de demanda, sino con la escasez de la oferta con piscina en cada mercado. El director de Estudios de pisos.com, Ferran Font, señala que la piscina ha dejado de ser un extra prescindible para convertirse en un diferenciador de primer orden, pero que su impacto en el precio no es uniforme. El mercado penaliza mucho más la ausencia de piscina allí donde el suelo escasea y la oferta con piscina es casi anecdótica.
Las Illes Balears lideran el ranking de precios con una media de 7.045 euros por metro cuadrado para viviendas con piscina, lo que equivale a más de 704.000 euros para un inmueble de 100 metros cuadrados. Le siguen Málaga (5.139 euros/m²), Santa Cruz de Tenerife (4.839 euros/m²), Las Palmas (3.944 euros/m²) y Guipúzcoa (3.782 euros/m²). En todos estos territorios, el perfil del comprador no busca únicamente residencia habitual, sino también valor como activo de inversión o uso vacacional, lo que eleva la disposición a pagar por dotaciones como la piscina.
En el extremo opuesto, las demarcaciones con los precios más bajos para inmuebles con piscina se concentran en el interior peninsular. Teruel registra el valor más reducido, con 582 euros por metro cuadrado, seguida de Palencia, Ciudad Real, Cuenca y Jaén. Estas demarcaciones, con mercados inmobiliarios más contenidos y una menor densidad poblacional, ofrecen acceso a viviendas con piscina a precios sensiblemente inferiores a la media estatal.
La brecha de precio
El hecho más revelador del análisis no está en los precios absolutos, sino en la brecha que se abre entre disponer o no de piscina. En 12 demarcaciones, esta diferencia supera el 100%; es decir, un inmueble con piscina cuesta más del doble que uno comparable sin ella. Zamora encabeza este ranking con un sobreprecio del 306%: un piso de 100 metros cuadrados con piscina cuesta de media 222.296 euros, frente a 54.639 euros sin esta dotación. La siguen Cáceres, Ourense, Huesca y Zaragoza.
En estas zonas del interior, un inmueble con piscina suele ser una vivienda unifamiliar con parcela en un entorno rural o periurbano. No compite con el parque de pisos sin piscina porque se trata de categorías diferentes que el comprador no intercambia entre sí, lo que infla la brecha estadística. Así, la piscina se convierte en un elemento que distingue claramente dos segmentos de mercado: el de la vivienda unifamiliar con terreno y el de la vivienda plurifamiliar en entornos urbanos.
En Catalunya, el precio de una vivienda de 100 metros cuadrados con piscina varía significativamente entre demarcaciones. La más cara es Girona, con 351.000 euros, seguida de Barcelona (292.000 euros), Lleida (228.000 euros) y Tarragona (214.000 euros). La demarcación de Girona, con su fuerte presión turística y la demanda de segundas residencias, registra los precios más altos. Barcelona, a pesar de ser el mercado más grande y dinámico, se queda en una posición intermedia por la oferta de pisos sin piscina que abarata la media. En Lleida y Tarragona, los precios más moderados reflejan una menor presión de la demanda y una oferta más amplia de viviendas unifamiliares con parcela. En estas demarcaciones, la piscina es un elemento más habitual en las viviendas, lo que reduce su impacto en el precio final.
Una tendencia al alza
La piscina se ha convertido en un factor cada vez más decisivo en el mercado inmobiliario, especialmente en las zonas turísticas y de costa. Los compradores buscan viviendas que ofrezcan servicios y comodidades que mejoren la calidad de vida, y la piscina es uno de los elementos más valorados. Esta tendencia se ha acentuado después de la pandemia, cuando muchas personas han dado más importancia al espacio exterior y a las instalaciones privadas.
Sin embargo, el estudio de pisos.com muestra que la piscina no tiene el mismo valor en todos los mercados. Su influencia en el precio depende de la oferta disponible y de las características del comprador. En las demarcaciones donde la piscina es escasa, su impacto en el precio es mucho mayor que allí donde es habitual. Por lo tanto, antes de comprar una vivienda con piscina, conviene tener en cuenta no solo el precio, sino también el contexto del mercado.
Los expertos coinciden en que la demanda de piscinas continuará creciendo en los próximos años, impulsada por la búsqueda de bienestar y por el aumento de las temperaturas. Esto podría acentuar las diferencias de precio entre las demarcaciones que ya tienen una oferta limitada y aquellas que tienen más. La piscina, pues, se consolida como uno de los elementos que más influyen en el valor de una vivienda, especialmente en un contexto de cambio climático y de transformación de los hábitos de vida. En las zonas donde la piscina es más difícil de encontrar, sus propietarios pueden esperar una revalorización mayor de su inmueble.
