Las remesas que los trabajadores marroquíes residentes en el Estado envían a su país se han triplicado en los últimos diez años. Según los datos del Banco de España, el importe ha pasado de los 487 millones de euros de 2015 a los 1.589 millones de 2025, lo que supone un incremento del 226%. Esta cifra representa una aportación superior al 1% del producto interior bruto del reino alauí. En el conjunto de las remesas enviadas desde el Estado al extranjero, el total ascendió en 2025 a 12.207 millones de euros, casi el doble de los 6.144 millones de hace una década. El principal destino continúa siendo Colombia, con 2.022 millones, un 152% más que en 2015, seguida de Marruecos, que supone el 13% del total de las remesas enviadas desde el Estado.

Este incremento de las remesas coincide con el crecimiento de la población marroquí en el Estado. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, la población con nacionalidad marroquí ha pasado de 750.883 personas en 2015 a 968.999 a finales de 2025. Si se tienen en cuenta las personas nacidas en Marruecos que residen en el Estado, la cifra supera los 1,16 millones. El número de extranjeros residentes en España que adquirieron la nacionalidad española en 2025 aumentó un 18,7% respecto al año anterior, hasta 299.732 personas.

Entre estas, las nacionalidades más frecuentes fueron la marroquí (42.114), la colombiana (37.712) y la venezolana (36.271). Estos datos reflejan la importancia de la comunidad marroquí en el conjunto de la población extranjera en el Estado y su integración progresiva, que se traduce en la adquisición de la nacionalidad española. El crecimiento demográfico de la comunidad marroquí se ha producido de manera sostenida durante las últimas décadas. La inmigración procedente de Marruecos comenzó a ser significativa a finales del siglo XX y se ha mantenido como uno de los principales flujos migratorios hacia España. La reagrupación familiar y el asentamiento definitivo han contribuido a consolidar esta presencia.

El impacto de las remesas en la economía marroquí

 

Las remesas de la comunidad marroquí en el extranjero representan alrededor del 7% del PIB del país, una cifra que las convierte en uno de los principales ingresos de divisas. Francia es el principal país emisor, con cerca del 30% del total, seguido de España con el 13%, Arabia Saudita con el 11% e Italia con el 9%. La economía marroquí presenta un elevado déficit comercial de bienes, alrededor del 18% del PIB, que se financia principalmente con el superávit comercial de servicios, especialmente el turismo, y con las remesas de sus ciudadanos en el extranjero. Estos ingresos son esenciales para equilibrar la balanza de pagos del país y para mantener la estabilidad de su moneda. Sin estas aportaciones, el déficit exterior de Marruecos sería mucho mayor.

Las remesas también tienen un impacto directo en los hogares receptores, que utilizan estos ingresos para el consumo cotidiano, la educación de los hijos, la mejora de la vivienda o el ahorro. En muchos casos, este dinero supone una parte importante de los ingresos familiares y contribuye a reducir la pobreza y a mejorar el bienestar de las comunidades de origen. A pesar del aumento significativo de las remesas desde el Estado, el Banco de España ha señalado que la propensión a enviar dinero de los marroquíes residentes en el Estado es reducida si se compara con otras nacionalidades. Esta circunstancia se podría explicar por la madurez del ciclo migratorio: la inmigración marroquí en España es relativamente antigua y se ha completado mediante la reagrupación familiar, hecho que puede reducir la necesidad de enviar remesas a menudo.

Cuando los migrantes llevan muchos años en el país de acogida y sus familias se han instalado allí, las remesas tienden a disminuir o a estabilizarse. El crecimiento de las remesas en la última década, a pesar de la moderación en la propensión a enviar dinero, refleja el incremento de la población marroquí en el Estado y la mejora de las condiciones económicas de este colectivo. La consolidación de la comunidad marroquí como segundo emisor de remesas desde el Estado pone de manifiesto la importancia de las migraciones en el flujo financiero entre los dos países y el papel de la diáspora en la economía del país de origen.