El gobierno español reclama a la Comisión Europea un nuevo impuesto sobre los beneficios de las compañías energéticas, pero, en esta petición, no está solo porque cuenta con el apoyo de otros cuatro países europeos con ejecutivos de signo político muy diverso: Alemania, Austria, Italia y Portugal. El objetivo es distribuir de “manera equitativa” los beneficios extraordinarios que consigan por el incremento del precio de la energía a causa de la guerra en Irán.
En una carta conjunta divulgada este sábado a través de las redes sociales, los ministros de Economía de estos cinco países, incluido el español Carlos Cuerpo, piden a la Comisión Europa que aplique un nuevo impuesto sobre los beneficios de las energéticas ahora que se están disparando por el aumento de precios. El ejecutivo comunitario les ha prometido examinar con rapidez su petición.
"El conflicto en Oriente Medio ha provocado un aumento de los precios del petróleo, lo que supone una carga considerable para la economía europea y para los ciudadanos europeos. Es importante que esta carga se distribuya de manera equitativa", señalan en la carta dirigida al comisario europeo de Clima, Neutralidad Climática y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra.
Proponen que la Comisión Europea desarrolle medidas para gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas a través de un "instrumento de contribución a escala de la UE sustentado en una base jurídica sólida". Recuerdan que, en 2022, se introdujo un instrumento similar, “mediante una contribución solidaria temporal”, después de que la invasión rusa en Ucrania disparara los precios energéticos. No obstante, piden que se estudie si los beneficios obtenidos por las multinacionales petroleras en el extranjero pueden incluirse de una forma más específica de lo que se hizo hace cuatro años.
Los cinco ministros europeos que han impulsado esta medida consideran que permitiría financiar "ayudas temporales, especialmente para los consumidores, y frenar el aumento de la inflación, sin imponer cargas adicionales a los presupuestos públicos". Además, indican que mandaría "un mensaje claro" en el sentido de que quienes se beneficien de la guerra deben aportar "para aliviar la carga que recae sobre la población en general".
A las 13.00 horas de este sábado, el precio del barril de petróleo de tipo Brent, de referencia en Europa, estaba ligeramente por encima de los 109 dólares, lo que supone un incremento del 8,11% en cinco días y del 39,79% en un mes.
La guerra de Irán ha convertido poner gasolina en un calvario, y más en días como los de Semana Santa, cuando, a causa del gran número de desplazamientos, la demanda de gasolina y gasoil sube y los precios, también. Este año el encarecimiento venía mitigado por la rebaja de impuestos por parte del gobierno español y las campañas de descuento de las grandes petroleras, pero, aun así, llenar el depósito cuesta hasta 20 euros más que el año pasado.