El castillo de Berà, situado en el municipio de Roda de Berà (Tarragonès), es un complejo de ocio situado en primera línea de mar que el Banco de España utiliza como residencia de vacaciones para sus trabajadores. El edificio se construyó a finales de la década de los sesenta sobre una antigua masía que dio origen a este municipio. El Banco de España lo adquirió en aquel momento y, desde entonces, acoge a empleados y exempleados de la entidad a precios muy reducidos.
Este beneficio tiene un origen histórico. Se estableció en pleno franquismo, después de que el Banco de España fuera nacionalizado en el año 1962. La regulación actual del complejo se rige por un reglamento interno que data del año 1979 y que continúa plenamente vigente. El acceso al castillo está restringido a los trabajadores del banco y a sus familiares, lo cual ha generado a lo largo de los años cierta polémica en el municipio, dado que los vecinos no pueden hacer uso de estas instalaciones.
Desde piscinas hasta un acceso privado a una cala
El castillo de Berà ocupa una superficie de más de 33.000 metros cuadrados y ha sido declarado Bien Cultural de Interés Nacional, ya que los expertos consideran que se construyó sobre los supuestos vestigios de una fortificación medieval documentada. El complejo dispone de un restaurante, un bar situado frente al mar y un acceso directo a una pequeña cala. Además, incluye varios bungalows, piscinas, pistas de tenis y pádel, minigolf, frontón y una pista de baloncesto.
Entre los elementos más singulares del recinto destacan una gran torre de vigilancia de doce metros de altura y una ermita adyacente que sí está abierta a las visitas del público. Esta dualidad entre espacio privado para los trabajadores del banco y espacio público accesible es uno de los puntos de fricción habituales entre la administración local y la entidad financiera.
El alcalde reclama la cesión del castillo para uso público
El alcalde de Roda de Berà, Pere Virgili, en declaraciones a 3Cat, ha definido el castillo como "un espacio muy bonito, idílico", pero ha admitido que al consistorio le gustaría "que estuviera más abierto". Virgili considera que sería "lógico" que "más pronto que tarde" el castillo pasara a ser de titularidad pública para poder abrirlo a la ciudadanía. El alcalde ha explicado que unas 150 familias de Roda y de los alrededores se benefician actualmente de los puestos de trabajo que genera el castillo, pero defiende que un uso más abierto de las instalaciones podría tener un impacto económico positivo aún mayor para el municipio.
El Banco de España no ha hecho declaraciones oficiales sobre una posible cesión del complejo a la administración local. Fuentes de la entidad han recordado que el castillo es una instalación destinada al ocio de sus empleados y que su mantenimiento y gestión son asumidos íntegramente por el banco.
La decisión de mantenerlo como recurso interno responde a una política de empresa que se remonta a décadas atrás y que, por ahora, no hay previsto modificar. Mientras tanto, el Ajuntament de Roda de Berà continuará reclamando una mayor apertura del espacio, alegando que un bien de estas características, situado en un entorno privilegiado de la costa tarraconense, debería ser accesible para el conjunto de la ciudadanía.
