Las empresas se plantean reclamar a la administración de Donald Trump el reembolso de los aranceles a la exportación que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha declarado ilegales. Esto ocurre con compañías norteamericanas, pero también con las catalanas. Los bufetes de abogados con especialistas en aduanas, como Cuatrecasas o Guardiola Lawyers, han recibido las primeras consultas de empresas que quieren saber si pueden recuperar los costes vinculados a los aranceles ilegales impuestos por Trump.

“La sentencia ha sido una bomba”, admite Núria Nicolau, experta en litigación tributaria y aduanas de Cuatrecasas, en declaraciones a la ACN. Por su parte, Acció, la agencia de la Generalitat para la internacionalización de las empresas catalanas, también ha empezado a resolver estos días las dudas de los exportadores sobre las vías para reclamar y el impacto de los nuevos aranceles temporales. Los expertos recomiendan buscar acuerdos con los importadores en los EUA para intentar reclamar parte de los costes y blindar mejor los contratos.

“Estados Unidos es un mercado potente, las empresas se tienen que proteger, y si pueden tener acuerdos o buscar otros mercados, está muy bien, pero dejar los Estados Unidos por esta situación no es lo más adecuado”, opina Irene Guardiola a la ACN, abogada especializada en derecho aduanero y comercio internacional. Como asesora legal, ya ha ayudado a algunos clientes a introducir nuevas cláusulas en los contratos para poder “forzar” al importador a reclamar si se declaran ilegales algunos aranceles de Trump en los EUA.

Acció se ha puesto a disposición de las compañías catalanas por las dudas que puedan tener en el futuro, mientras sus oficinas Miami, Nueva York, Silicon Valley, Austin y Washington están siguiendo la evolución para “ver qué se aplica a efectos prácticos” en las aduanas, ya que “a veces hay ciertas discrepancias” sobre la aplicación de aranceles que se hace, admiten desde la agencia. 

Ante este panorama confuso en los EUA, los expertos de Acció están insistiendo a las empresas catalanas que exploren nuevos mercados, por ejemplo intentando “aprovechar” los nuevos acuerdos comerciales que ha cerrado la Unión Europea con el Mercosur y con la India. Además, el ejecutivo catalán quiere dar nuevas ayudas a la internacionalización empresarial, tal como consta en el proyecto de presupuestos presentado el viernes.

Nuevo panorama de aranceles

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha declarado ilegales los aranceles “recíprocos” que Trump ha impuesto este último año a varios países del mundo, entre ellos los de la UE, que alcanzaron un tope del 15% con algunas excepciones. No todos los aranceles desaparecen, continúan vigentes los del acero y el aluminio (50%), los vehículos (15%) o la madera (15%). También se mantiene la suspensión de la exención que permitía la entrada de mercancías de bajo valor (hasta 800 dólares) sin aranceles ni trámites formalizados.

Para continuar con su política proteccionista, la administración Trump aplica desde el martes nuevos aranceles temporales del 10% a todas las importaciones hasta el 24 de julio. Hay un grupo de productos exentos –aeronaves y piezas de aeronaves, productos farmacéuticos o productos energéticos, entre otros– porque Washington los considera vitales para su economía.

Estos nuevos aranceles son un gravamen ad valorem que se suma a los aranceles que ya tengan los productos, excepto aquellos que afrontan aranceles específicos, como los coches o el acero. Así, si un producto ya pagaba un arancel del 5%, ahora se le suma un 10% y paga un 15%. Según cálculos de la Comisión Europea, la mayoría de los productos europeos pagan menos de un 5%, aunque hay un número "limitado" de productos que tienen un gravamen superior al 5% y, por lo tanto, se exponen ahora a un arancel superior al 15%. 

La UE asegura que Washington se ha comprometido a mantener el tope del 15% como pactaron el verano pasado, pero Trump ha amenazado con elevar los nuevos aranceles ad valorem hasta el 15%.

¿Qué pueden hacer las empresas?

Nicolau reconoce que la sentencia que declara ilegales los aranceles "recíprocos" ha sido una “bomba”, pero dice que ya era esperada porque habían tenido “bastantes consultas” previas a la decisión del Supremo de los EUA. De hecho, ya hace unos años que “se nota un movimiento global de un cierto proteccionismo”. “Las empresas que trabajan en los EU o que están comerciando allí están muy preocupadas y están buscando otros mercados”, asegura.

La sentencia del Tribunal Supremo no especifica el mecanismo para devolver los aranceles pagados hasta ahora. Según Guardiola, quien sufre directamente el coste de un arancel son los importadores, los clientes o los consumidores finales. “Las empresas catalanas, si no están establecidas en EUA o no han actuado como importadores, a priori no están legitimadas para recurrir ni para solicitar la devolución”, explica.

Hay dos tipos de reclamaciones, una directa a través de aduanas con un procedimiento de devolución de ingresos indebidos, pero que se tiene que hacer 80 días desde la liquidación y, por lo tanto, muchas empresas ya estarían fuera. El otro es interponiendo una demanda en los tribunales estadounidenses competentes. “Probablemente serán los grandes importadores de los EUA quienes podrán hacer este tipo de demandas”, pronostica Guardiola.

Si no han actuado como importadores, los exportadores deben “negociar con sus importadores” para llegar a un acuerdo sobre los costes o buscar una fórmula para reclamar conjuntamente, dice Guardiola. La abogada de Cuatrecasas asegura que se pueden buscar acuerdos “para redistribuir este posible reembolso con el exportador europeo, si en algún momento asumió parte de este coste”: “Lo puede recuperar pero de la mano del importador”.

Sea como fuere, las abogadas consultadas por la ACN avisan que el proceso para reclamar puede ser largo y complejo. “Trump no está dispuesto a facilitar esta recuperación”, dicen en Cuatrecasas, que tiene una oficina en Nueva York.

Guardiola defiende que no se deben dejar los mercados “cuando se ha puesto tanta energía, esfuerzo y dedicación para abrir un mercado”. Todavía menos el estadounidense, que es el más grande del mundo en consumidores. “Las empresas se deben proteger”, sostiene la abogada.

La experta en aduanas de Cuatrecasas también aconseja blindarse contractualmente. “Tenemos que saber muy bien qué es lo que estamos asumiendo para no tener sorpresas desagradables”, avisa. La oficina de Acció incluso sugiere a los exportadores catalanes que intenten “pactar” con los importadores cómo “gestionar el impacto” de futuros aranceles más altos que pueda imponer Trump.  

Por otro lado, los bufetes de abogados plantean a sus clientes la posibilidad de “revisar orígenes” para exportar el producto con un arancel inferior. “Quizás descubrimos que haciendo cuatro cosas nuestro producto adquiere un origen mucho más beneficioso para exportar a los EUA”, indica Guardiola.

Desde Acció avisan a las empresas, sin embargo, que se pueden exponer a penalizaciones de hasta un 40% por un uso fraudulento de los certificados de origen. De todas maneras, sí que animan a las compañías a estudiar cómo pueden obtener el sello “Made in USA”, el cual les permitiría reducir los gravámenes.

Grandes compañías norteamericanas se han lanzado a reclamar por vía judicial que la administración Trump les reembolse los aranceles. Algunas presentaron recursos incluso antes de que la Corte Suprema anulara los aranceles recíprocos. Una de las últimas empresas en acudir a los tribunales ha sido FedEx, multinacional de la logística, con sede en Memphis (Tennessee). Antes lo hicieron, entre otras, Costco, Revlon, Diageo, Dole, Illumina, J. Crew o EssilorLuxottica.