El precio de los carburantes continúa experimentando un aumento progresivo desde el inicio de las hostilidades en Oriente Medio, y este fin de semana se han alcanzado nuevos hitos que evidencian el impacto de la inestabilidad geopolítica en el mercado energético. El pasado domingo, el litro de gasolina se situó en 1,73 euros de media, mientras que el gasóleo convencional alcanzó los 1,84 euros y el gasóleo agrícola se colocó en 1,5 euros. Estas cifras representan incrementos significativos respecto a los precios medios registrados el día en que Estados Unidos e Israel iniciaron las operaciones militares contra Irán.
La evolución de los precios refleja una realidad compleja para los consumidores y para los sectores productivos más dependientes de los combustibles fósiles. Según los datos que publica semanalmente el Ministerio para la Transición Ecológica, los valores actuales son los más altos desde el año 2024, aunque todavía no alcanzan los niveles registrados durante el estallido de la guerra en Ucrania, cuando la media del litro superó ampliamente la barrera de los dos euros.
Uno de los fenómenos más destacados de esta crisis energética es el comportamiento diferencial de los dos principales carburantes de uso general. La subida del gasóleo ha sido notablemente más brusca que la de la gasolina, una circunstancia que ha provocado una situación inédita en los últimos tres años: el precio del diésel ha superado el de la gasolina 95. Este hecho se produjo por primera vez el pasado 6 de marzo, y este domingo la dinámica se mantenía, con la gasolina 95 cotizándose aproximadamente un céntimo por debajo del gasóleo convencional. Esta inversión de la relación habitual entre ambos combustibles responde a múltiples factores, entre los que destacan el aumento de la demanda global de diésel para actividades industriales y de transporte, así como las tensiones específicas en el mercado de este producto derivadas del conflicto en Oriente Medio. La situación genera preocupación especialmente en el sector del transporte por carretera, altamente dependiente del gasóleo para su actividad diaria.
Más de dos euros por litro en algunas estaciones de servicio
El impacto de esta escalada se hace sentir con particular intensidad en determinadas gasolineras del territorio. En al menos una decena de estaciones de servicio, el gasoil se sirve a un precio que supera los dos euros por litro. La más cara de estas, según los datos recogidos, es la gasolinera situada en la plaza Ibiza de Barcelona, donde el litro alcanza los 2,18 euros. Esta cifra se acerca peligrosamente a los máximos históricos registrados durante la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania. Otros puntos de venta donde el gasoil también ha traspasado la barrera de los dos euros se localizan en Ripoll, Castellbisbal, Calderes, Camarasa y Sant Joan les Fonts. La mayoría de estaciones no llegan a esta cifra, pero se acercan peligrosamente, como es el caso de las dos gasolineras del municipio del Catllar (Tarragona), donde el domingo el precio del gasoil rozaba los dos euros sin llegar a superarlos.
En cuanto a la gasolina, no se tiene constancia de ninguna estación donde se haya superado el umbral de los dos euros, a pesar de que un grupo reducido de siete gasolineras se aproximan. Estas instalaciones, situadas en Arenys de Mar, Barcelona, Hospitalet de Llobregat, Mollet del Vallès, Sant Andreu de la Barca, Castelló d'Empúries y Llers, ofrecen la gasolina a precios superiores a 1,9 euros por litro, una cifra igualmente preocupante para los automovilistas. El encarecimiento del gasoil agrícola merece una atención particular, dado el impacto directo que tiene sobre los costes de producción del sector primario. El precio actual de este combustible, destinado a usos agrícolas y ganaderos, no era tan elevado desde el mes de noviembre del año 2022, en plena crisis energética derivada de la guerra de Ucrania. En aquel momento, los carburantes alcanzaron máximos históricos que superan ampliamente los registros actuales.
Desde aquel pico, el precio del gasoil agrícola había iniciado una trayectoria descendente que se mantuvo durante más de dos años, con una estabilización a la baja que parecía consolidada. De hecho, el valor que marcaba este combustible justo antes del ataque a Irán, situado en 1,1 euros por litro, constituía uno de los más bajos desde enero de 2022, inmediatamente antes de que comenzara la invasión rusa de Ucrania. Esta referencia permite dimensionar la magnitud del aumento repentino, que en pocas semanas ha situado el litro en 1,5 euros.
El sector agrario empieza a notar con preocupación el impacto de este incremento en sus cuentas de explotación. El litro de gasoil profesional cuesta actualmente 37 céntimos más que antes del estallido del conflicto, una diferencia que en consumos elevados se traduce en gastos adicionales significativos. Ante esta situación, el pasado viernes el sindicato Unió de Pagesos hizo llegar al Govern una reclamación para que adopte medidas que permitan paliar los efectos de lo que consideran "especulación" en los mercados de combustibles. La organización agraria insta al ejecutivo a hacer uso del "margen de maniobra" que, aseguran, tienen las administraciones para apoyar a los agricultores en este contexto adverso.
