Hay casos probados donde la “muralla” entre la empresa y el gobierno chino resultó ser de papel a pesar de las garantías.
El caso TikTok-ByteDance no es una teoría conspirativa y demuestra la realidad a pesar de que la empresa pasó años jurando ante el Congreso de Estados Unidos que los datos de los usuarios americanos nunca van a China. Crearon un proyecto llamado "Proyecto Texas" para guardar los datos en suelo americano.
Sin embargo, en 2022, grabaciones internas filtradas revelaron que los ingenieros en China tenían acceso completo a los datos de EE.UU. Un empleado declaró: "Todo se ve en China".
Además, se descubrió que empleados de ByteDance usaron datos de TikTok para espiar la ubicación física de periodistas occidentales que investigaban a la compañía.
El caso Zoom y la reunión de Tiananmén
Aunque Zoom es una empresa estadounidense, fundada por Eric Yuan, un chino nativo tenía gran parte de su equipo de desarrollo en China para ahorrar costes.
En 2020, el gobierno chino quería impedir que activistas hicieran reuniones en Zoom para recordar la masacre de la Plaza de Tiananmén. Así, el gobierno chino contactó a la empresa y cerró las cuentas de los activistas basados en Estados Unidos.
Zoom admitió después que lo hizo bajo presión estatal. Esto demuestra que el "brazo largo" de Beijing llega hasta tu ordenador, aunque vivas en Nueva York o Buenos Aires.
El caso Shein y Temu
Estas tiendas de ropa y baratijas que inundan la publicidad son el ejemplo perfecto de "Singapore-washing". Shein movió su sede a Singapur y Temu es propiedad de PDD Holdings, que también movió su sede legal de China a Irlanda.
A pesar del cambio de sede, sus cadenas de suministro y su tecnología siguen arraigadas en China. Entre tanto, se las investiga no solo por trabajo esclavo, con algodón de regiones prohibidas, así como por la cantidad masiva de datos que recopilan de los teléfonos de los usuarios, mucho más de lo que necesita una simple tienda de ropa.
¿Por qué es peligroso esto con la inteligencia artificial?
Aquí es donde entra el futuro. Hasta ahora, hablábamos de que China supiera qué videos te gustan o qué ropa compras. Pero con la inteligencia artificial (IA), el riesgo se dispara.
La IA se alimenta de datos, y si usas un buscador con IA o un asistente personal como Genspark u otros con lazos con China, le cuentas tus problemas médicos, tus dudas legales o tus planes de negocio.
Esa información es oro puro para la inteligencia de un país rival. Si preguntas a una IA china "¿Qué pasó en Tiananmen en 1989?" o "¿Es Taiwán un país?", la respuesta no será neutral. Estará filtrada por la censura del Partido Comunista.
Imagina un mundo donde millones de personas aprenden historia o noticias a través de una IA que tiene prohibido decir ciertas verdades. Eso es el control mental del siglo XXI.
¿Quién nos defiende? ¿Se hace algo?
Sí, Occidente se despertó, aunque tarde. Así, en Estados Unidos el Congreso tiene un comité especial sobre el Partido Comunista Chino. Forzaron una ley que obliga a TikTok a venderse a una empresa americana o ser prohibida. Al mismo tiempo, el FBI investiga el uso de estas apps como herramientas de espionaje.
Entre tanto, la Unión Europea implementa leyes estrictas de protección de datos (GDPR).
Sin embargo, estas normas son lentas y la tecnología es rápida. Europa investiga ahora mismo a Shein y Temu bajo la "Ley de Servicios Digitales" para ver si sus algoritmos son adictivos y si protegen realmente los datos.
El problema no es que una app sea china porque la gente en China sea "mala". El pueblo chino es creativo y trabajador; sin embargo, el problema es que sus empresas son rehenes de su gobierno.
Cuando veas una nueva aplicación revolucionaria que parece "demasiado buena y barata para ser verdad", y descubras que sus dueños vienen de ese ecosistema, recuerda la fábula del coche. Puede que la matrícula diga "Singapur", pero si las llaves las tiene un gobierno autoritario que puede hacer desaparecer a sus propios millonarios. Por lo tanto, tus datos no están en una caja fuerte, sino que viven en una vitrina transparente, y Beijing tiene la llave.
Las cosas como son.