Las empresas frenaron su demanda de crédito durante el primer trimestre del año en un contexto marcado por la incertidumbre en Oriente Medio a causa de la guerra de Irán. Esta es una de las principales conclusiones de la Encuesta de Préstamos Bancarios que elabora trimestralmente el Banco de España y que ha sido publicada este martes. Según el organismo, la demanda de préstamos se redujo de manera generalizada, aunque con más intensidad en el segmento de sociedades no financieras, especialmente entre las pymes y para plazos de devolución más largos. La evolución de la demanda ha sido más negativa de lo que las entidades bancarias preveían hace solo tres meses.
El Banco de España atribuye este comportamiento, en parte, al aumento de la incertidumbre asociada a las crecientes tensiones geopolíticas. Según las entidades encuestadas, los principales factores que explican el descenso de la demanda de préstamos a empresas son la reducción de las inversiones en capital fijo y una disminución de las operaciones de fusión y reestructuración empresarial. El crédito a los hogares tampoco se ha salvado. La demanda de préstamos por parte de las familias también cayó, aunque en este caso el motivo principal es diferente: el nivel elevado de los tipos de interés. En el segmento del crédito al consumo, además, ha contribuido la menor confianza de los consumidores, que optan por aplazar gastos no esenciales mientras el entorno económico no se aclare.
El impacto geopolítico, por ahora contenido, pero con peores perspectivas
El Banco de España ha incluido en la edición de este trimestre una pregunta abierta sobre el impacto de la geopolítica en la concesión de crédito. La mayoría de las entidades han respondido que, de momento, no han modificado sus criterios de concesión durante el primer trimestre. Ahora bien, para el segundo trimestre casi todos los bancos anticipan un impacto mucho más fuerte y generalizado. Este impacto podría traducirse en un endurecimiento de los criterios de concesión y de las condiciones aplicadas, así como en un nuevo descenso de la demanda, aunque todo dependerá de la duración y la intensidad del conflicto en Oriente Medio.
En cuanto a las condiciones generales aplicadas a los nuevos créditos, estas se mantuvieron sin cambios significativos, tanto en los préstamos a familias para consumo como en la financiación a empresas. En cambio, sí que se endurecieron ligeramente en el segmento del crédito a hogares para adquisición de vivienda. Este endurecimiento se ha materializado en subidas de los tipos de interés y de los márgenes aplicados, tanto a los préstamos ordinarios como a los de riesgo más elevado, a consecuencia de una percepción más alta del riesgo por parte de los bancos.
Los bancos han declarado que la evolución de los indicadores de calidad crediticia ha propiciado un ligero endurecimiento de los criterios de concesión de crédito a empresas. Esta decisión responde a un aumento de los riesgos percibidos y a una menor tolerancia a los mismos por parte de las entidades financieras. Es decir, ante la incertidumbre, los bancos se han vuelto más prudentes a la hora de prestar dinero. De cara a los próximos meses, las perspectivas no son optimistas.
Para el segundo trimestre de 2026, las entidades financieras encuestadas prevén una prolongación e intensificación tanto del endurecimiento de los criterios de concesión como del descenso de la demanda. Esta tendencia negativa afectaría a todos los segmentos: empresas, hogares para vivienda y crédito al consumo. Los bancos esperan que las decisiones sobre los tipos de interés oficiales tengan un impacto moderadamente positivo sobre su rentabilidad, gracias a unos márgenes unitarios un poco más amplios, aunque esto no compensará el efecto negativo de la caída del volumen de crédito concedido.
En la edición de este primer trimestre, el Banco de España ha empezado a preguntar a las entidades por las operaciones de titulización. Dos tercios de los bancos han declarado que estas operaciones son "importantes o muy importantes" para su actividad. El principal motivo para titulizar sería liberar capital para poder conceder nuevos préstamos. En menor grado, también se tituliza para gestionar el riesgo de crédito, mejorar la posición de liquidez, facilitar el acceso a financiación o cumplir los requisitos regulatorios. Según las entidades, estas operaciones habrían favorecido una ligera relajación en los criterios de concesión de créditos a hogares para consumo y un leve aumento de los volúmenes de préstamos concedidos en este mismo segmento.
