La Comisión Europea ha querido tranquilizar este lunes al sector de la aviación comercial y a los viajeros ante los temores de una posible falta de combustible para aviones a raíz de la escalada del conflicto en Oriente Medio. Según ha afirmado la portavoz del ejecutivo comunitario, Eva Hrncirova, no se puede hablar de una escasez generalizada de carburante en el territorio de la Unión Europea, aunque la administración comunitaria se mantiene en alerta y trabaja en planes de contingencia para hacer frente a eventuales interrupciones del suministro. Las declaraciones de Bruselas llegan en un contexto de creciente preocupación por los precios de la energía y la seguridad de suministro después de los últimos episodios de tensión en el estrecho de Ormuz.

La portavoz ha subrayado que la disponibilidad de combustible para la flota aérea es, obviamente, una prioridad para las instituciones comunitarias, dada la importancia del transporte aéreo para la conectividad, el turismo y la economía en general. Cualquier interrupción prolongada del suministro de queroseno podría tener efectos devastadores sobre las compañías aéreas, los aeropuertos y toda la cadena de valor del sector, que aún no se ha recuperado del todo de la crisis provocada por la pandemia. Hrncirova ha recordado que la Unión Europea dispone de una capacidad significativa para refinar petróleo y producir combustible en sus territorios, lo cual le otorga un cierto margen de maniobra ante posibles cortes de suministro procedentes de terceros países. Esta capacidad de refinamiento, distribuida por varios Estados miembros como España, Italia, Alemania, Francia y los Países Bajos, permite a la UE reducir su dependencia de las importaciones de productos acabados procedentes de regiones convulsas.

El ejecutivo comunitario se prepara con medidas proporcionales

Bruselas ha insistido en que se está preparando para posibles interrupciones con la adopción de medidas proporcionales a la evolución de la situación geopolítica. El ejecutivo comunitario no ha detallado qué medidas específicas tiene sobre la mesa, pero fuentes comunitarias apuntan que se trabaja en escenarios que van desde la liberación de reservas estratégicas de crudo y derivados hasta la activación de mecanismos de coordinación entre Estados miembros para redistribuir el combustible disponible en caso de tensiones. También se estudian posibles ayudas a las compañías aéreas para compensar el incremento de los costes operativos, aunque Bruselas se ha mostrado tradicionalmente prudente a la hora de autorizar ayudas de Estado al sector.

Hrncirova ha dejado claro que, en este momento, no hay escasez de combustible en la Unión Europea y que los suministros se desarrollan con normalidad. No obstante, la evolución del conflicto en Oriente Medio es imprevisible y puede cambiar rápidamente. Una intensificación de las hostilidades en el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo, podría afectar las rutas marítimas y encarecer o interrumpir el suministro de crudo a los puertos europeos.

La Comisión Europea sigue de cerca la evolución de los acontecimientos y mantiene contactos permanentes con los Estados miembros, las compañías aéreas, los operadores logísticos y las refinerías para coordinar una respuesta común si la situación se deteriora. Las próximas semanas serán clave para determinar si las tensiones geopolíticas se trasladan a los precios del combustible en los aeropuertos europeos y si Bruselas debe poner en marcha sus planes de contingencia. De momento, la portavoz ha querido transmitir un mensaje de calma a los ciudadanos y a las empresas del sector, aunque ha reconocido que la incertidumbre es elevada y que es necesario mantener todos los mecanismos de alerta activados.