La electrificación de la industria española del automóvil no vivió un buen 2025. Aunque algunas fábricas, como las catalanas de Seat-Cupra en Martorell o la de Ebro en la Zona Franca de Barcelona iniciaron la fabricación de modelos híbridos enchufables, lo cierto es que la producción en el Estado de coches llamados electrificados –que son los 100% eléctricos y los híbridos enchufables– se estancó, mientras que se disparó la de híbridos no enchufables. Lo curioso es que la tendencia del mercado es la opuesta: los híbridos sin enchufe son los que menos crecen, mientras que los eléctricos y especialmente híbridos enchufables se disparan como preferencia de los consumidores.

Según los datos del Informe Anual de Anfac, la patronal de fabricantes de coches española, en 2025 se produjeron en España 2,27 millones de vehículos, un 4,3% menos que en el año 2024. Si nos fijamos en coches de turismo, la bajada todavía es más importante: del 5,7%, hasta los 1,81 millones de unidades. De estos, 891.000 eran vehículos llamados alternativos, es decir, que no funcionan exclusivamente con motor de combustión (gasolina y diésel), de los cuales 865.000 eran turismos y el resto, furgonetas, camionetas, etc.

El incremento de la fabricación de este tipo de vehículos es importante, del 26%, pero la tendencia llama la atención. La producción de eléctricos puros bajó un 6% y se hunde más de un 30% en solo dos años. En 2025, las fábricas españolas fabricaron 107.700 coches eléctricos, la peor cifra de los últimos cuatro años. Tenemos que ir a 2021, año posterior a la pandemia y en el que el sector estaba afectado por la falta de chips semiconductores, para encontrar una cifra peor. En 2022 ya se produjeron 127.000 eléctricos y, en 2023, casi 158.000 unidades.

Las grandes fábricas catalanas no produjeron coches 100% eléctricos el año pasado. Desde este junio, Martorell fabrica el Cupra Raval 100% eléctrico, pero en 2025 no tenía ninguno, según el informe de Anfac. Tampoco Ebro, que de momento se ha centrado en híbridos. Quien sí fabricó fue la recuperada marca de coches de lujo Hispano Suiza, propiedad de la familia Suqué (grupo Peralada), que produce unas cuantas unidades de su exclusivo modelo Carmen, solo al alcance de bolsillos muy llenos.

Solo una fábrica catalana produjo coches 100% eléctricos el año pasado, y no fue Seat-Cupra Martorell ni la de Ebro, sino la de Hispano Suiza

La producción de híbridos enchufables ha tenido un comportamiento errático. Se disparó el año pasado, un 34%, hasta las 117.500 unidades, pero no llega al máximo de 2023 y ni siquiera alcanza la cifra de 2021. Por lo tanto, la subida de 2025 se debe sobre todo a que en 2024 sufrieron un descalabro por la finalización de la producción de algunos modelos.

En el caso de los híbridos enchufables, coches con motor de combustión –mayoritariamente, de gasolina– y eléctrico enchufable–, Catalunya aportó más, con versiones del Seat León, del Cupra León, del Cupra Formentor y de los Ebro S700, S800 y S900.

Los que sí se disparan son los híbridos no enchufables, que son los modelos menos electrificados y la tecnología más antigua. Llevan un motor de combustión y uno eléctrico que se carga mientras el coche circula, ya sea con la energía procedente de la frenada o con el mismo motor de gasolina, que hace funcionar un generador. Por su madurez, son los que tienen más presencia en el mercado y también en las fábricas, con 626.400 producidos en 2025, un 34% más. En Catalunya se fabrican el Ebro S400 y versiones del Seat León, el Cupra León y el Cupra Formentor.

Mercado y producción siguen tendencias diferentes

El auge de la producción de coches híbridos no enchufables en España contrasta con la tendencia del mercado. De los 1,37 millones de vehículos matriculados el año pasado (1,15 millones de turismos), más de 484.000 eran híbridos no electrificados (más de un 20% más que en 2024), de los cuales la gran mayoría (438.000) con motor de gasolina, y el resto, diésel. El 99% eran turismos.

Si bien es cierto que las ventas subieron, lo hicieron en menor medida que la producción, una tendencia contraria a la de los coches enchufables, que, mientras la fabricación se ha estancado, las matriculaciones se disparan. El año pasado, se vendieron en España más de 130.000 híbridos enchufables, cuando en 2024 no llegaron a 60.000. De eléctricos puros se matricularon 113.500, mientras que el año anterior fueron 64.400.

Lo cierto es que producción y comercialización no tienen por qué estar directamente relacionados porque, en un mercado global, parte de lo que se fabrica se exporta y parte de lo que se vende se importa, pero sí indica que la industria está teniendo dificultades en la electrificación, dado que los países a los que se exportan coches (Alemania, Francia y el Reino Unido llenan el podio) también deben transitar hacia el coche eléctrico. El año pasado, España exportó 1,95 millones de vehículos, el 86% de la producción.