La crisis climática, que se materializó hasta el año pasado en una grave sequía en Catalunya, hizo caer drásticamente las cosechas de las variedades de uva para la elaboración de cava, algo que el sector ha pagado con una crisis de ventas en 2024 y 2025. El año pasado, el cava vivió el segundo ejercicio consecutivo de caída de dos dígitos y distribuyó 190 millones de botellas, un 12,9 % menos. El año anterior ya había caído un 13 %, con 218 millones de botellas.

La caída del cava se vivió en el mercado español, pero, sobre todo, en el internacional, que supone el 60 % de las ventas. En 2025, en el Estado se vendieron 76,1 millones de botellas, un 2,5 % menos, mientras que en el extranjero se vendieron 113,8 millones de botellas, casi un 19 % menos. El sector facturó 2.048 millones de euros en todo el mundo, un 10 % menos.

“La sequía ha marcado los últimos dos ejercicios”, ha lamentado Javier Pagès, presidente de la Denominación de Origen Cava, y explica la caída de ventas: “El descenso no tiene que ver con una caída de la demanda, sino de la oferta. Solo en Alemania, hemos dejado de vender 24,4 millones de botellas”.

Pagès ha repasado las cifras de cosecha de los últimos años para mostrar las dificultades de las cavas para tener oferta: en 2022, la DO tuvo una vendimia de 277 kilos de uva. En 2023 cayó a 214 y en 2024, fueron 219 millones de kilos. “Dos años seguidos muy por debajo del volumen que necesita la DO”. En 2025 se recuperó hasta una cosecha “casi normal”, de 278 millones de botellas.

A consecuencia de la falta de producto para vender, algunas bodegas grandes, como Freixenet, han sustituido cava por otros vinos espumosos en determinados mercados, en especial Alemania. Este país, donde tiene el origen y la sede Henkell (grupo propietario de Freixenet), había sido líder en exportaciones y ahora no figura entre los principales mercados del cava. Bélgica repite como el primer mercado del cava, a pesar de que las ventas caen un 13,5 %, Estados Unidos como el segundo (-18,4 %), y el Reino Unido como el tercero (-12 %).

Pagès hace un llamamiento a apostar por los cavas de calidad

A pesar de estos datos negativos, el presidente de la DO ha preferido ver la copa medio llena: “La sequía ha ayudado a nuestra estrategia de revalorización. El cava ha hecho un ajuste, pero dejando de vender el producto de menos calidad”. En este sentido, ha destacado la mejora de ventas del cava de más calidad, el de guarda superior, del 1,5 %. De cara a los próximos años, con el horizonte en 2030, el sector debe seguir por este camino y apostar por unas ventas “más basadas en el margen y menos en el volumen”, según Pagès.

De hecho, el exdirector general de Codorníu no espera que ahora se recuperen los volúmenes de años anteriores, a pesar de la recuperación de la cosecha, y lo celebra: “Puede que no sea rentable recuperar algunos mercados. No espero que volvamos a las cifras de antes. Creo que veremos una estabilidad, pero con más valor”.

Esta ha sido la última comparecencia de Pagès para presentar el balance anual del cava, ya que no se presentará a la reelección como presidente de la DO en las elecciones previstas para el 7 de mayo.