Costa Brava, Pirineo, Barcelona… Catalunya afronta un verano récord, con ocupaciones cercanas al 90%, reservas de última hora y la tasa turística en marcha. La temporada alta arranca con previsiones de volver a rozar el lleno en buena parte del territorio, impulsada por la fortaleza de la demanda internacional y por el atractivo del territorio catalán como destino seguro en un contexto geopolítico incierto.

La costa catalana volverá a concentrar el grueso del turismo extranjero, que mantiene a esta parte del Mediterráneo entre sus destinos preferidos, según las previsiones de la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializados (Acave), recogidas por EFE. Ingleses y franceses encabezan la llegada de visitantes, seguidos por estadounidenses —con un peso creciente en Barcelona—, canadienses y turistas procedentes de los países nórdicos.

Las agencias de viajes destacan además un cambio en el comportamiento de los viajeros este verano. La contratación de vacaciones se está retrasando y aumentan las reservas de última hora, una tendencia que atribuyen a la incertidumbre internacional y que, al mismo tiempo, beneficia a Catalunya al consolidarse como una alternativa cercana y segura frente a otros destinos.

En Barcelona, el Gremio de Hoteles prevé una ocupación del 86,5% en julio y del 86% en agosto. Pese a la ligera contención registrada durante el primer semestre, el sector afronta los meses de verano con una "estabilidad muy fuerte".

La Costa Daurada y las Terres de l'Ebre esperan una ocupación media cercana al 80% en julio y prevén alcanzar el lleno en los principales municipios turísticos durante el puente del 15 de agosto, según la Agencia Catalana de Turismo.

En la Costa Brava y las comarcas de Girona, la ocupación media rondará el 85% en agosto, mientras que los campings podrían alcanzar prácticamente el 100% de su capacidad durante la semana central del mes, con una elevada presencia de turistas franceses y de proximidad.

Barcelona también espera reforzar su atractivo este verano gracias al crecimiento del turismo estadounidense y al efecto promocional de la reciente visita del papa a la Sagrada Família. El Observatorio de Turismo de Barcelona ha detectado un aumento de las reservas hoteleras para los próximos tres meses respecto al mismo periodo del año anterior, con Estados Unidos como principal mercado emisor, al representar el 28,2% del total de las reservas.

Además, la Sagrada Família lidera las búsquedas en internet relacionadas con Barcelona en los principales mercados internacionales, mientras que el paso del Tour de Francia este fin de semana suma un nuevo foco de atracción para la ciudad.

El Pirineo de Lleida también consolida su crecimiento. El Patronato de Turismo prevé superar los 580.000 visitantes durante el verano y acercarse de nuevo a cifras récord de ocupación, después de que el año pasado registrara el mayor número de pernoctaciones de su historia, con 1,57 millones de noches de alojamiento. El entorno del Montsec vuelve a destacar como uno de los grandes reclamos gracias al auge del astroturismo.

Este verano será también el primero con las nuevas tasas turísticas plenamente en vigor tras su entrada en funcionamiento en abril. El impuesto puede alcanzar los 12 euros por persona y noche en Barcelona y supone una subida del 50% en el conjunto de Catalunya, que en la capital catalana llega a duplicarse en algunos casos y se aplicará de forma progresiva hasta 2027.

La Mesa de Turismo de España ha advertido de que este incremento puede restar competitividad a Barcelona y tener un impacto negativo sobre la actividad económica, el empleo y la inversión vinculados al sector. Sin embargo, por ahora la demanda sigue mostrando fortaleza.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) apuntan precisamente en esa dirección. En mayo, los hoteles catalanes alojaron a 2,3 millones de viajeros, un 4,4% más que un año antes, mientras que las pernoctaciones aumentaron un 2,8%, hasta alcanzar los 6,17 millones de noches.