El déficit inversor en infraestructuras en Catalunya se sigue disparando. La falta de ejecución presupuestaria, especialmente por parte del Estado, ha disparado en 3.500 millones más el déficit, que ya asciende a los 49.543 millones de euros entre 2009 y 2025, según el último informe de Foment del Treball, presentado este lunes a partir de los datos de licitación de obras.

“Es alarmante, profundamente indignante y absolutamente intolerable, la constatación de una nefasta gestión pública”, ha lamentado Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment, que ha señalado directamente al Estado porque “tiene una responsabilidad principal en una buena parte de las infraestructuras viarias, ferroviarias y marítimas”. De hecho, la ejecución de la inversión por parte del Gobierno en el último ejercicio disponible fue del 44,6%, por el 87% de la Generalitat y el 96% de las administraciones locales.

El estudio, que Foment presenta desde hace ocho años, calcula la inversión en infraestructuras respecto a lo que le correspondería a Catalunya por su producto interior bruto (PIB), tal y como ha detallado Lluís Moreno, presidente de la Cambra Oficial de Contractistes d’Obres de Catalunya, vicepresidente de Foment y responsable del estudio. Por tanto, el déficit se produce tanto por falta de ambición inversora en los presupuestos públicos como por la baja ejecución de los mismos presupuestos.

“El Estado, históricamente, siempre ha sido el que ha hecho una ejecución más baja de los presupuestos, pero el último dato que tenemos es de 2023 porque ya dijo que no los volvería a territorializar”, ha explicado Moreno, que también ha lamentado la falta de “cultura inversora” por parte de los diferentes gobiernos españoles.

El año pasado, con un escenario base de una inversión en infraestructuras del 2,2% del PIB –porcentaje equiparable al de las principales regiones industriales de Europa–, Catalunya debería haber invertido 7.365 millones de euros en infraestructuras, pero solo destinó 3.990 millones, acumulando, por tanto, un déficit de 3.375 millones. En los últimos tres años, el déficit siempre ha superado los 3.000 millones.

Solo en el primer año del informe, en 2009, la inversión superó el 2,2% del PIB catalán, y desde 2010 el déficit se ha ido acumulando hasta rozar los 50.000 millones de euros. Pero la cifra sería más alta si se tuvieran que realizar hoy. La inflación acumulada hace que, si ahora se construyeran todas las obras no realizadas, costarían 58.748 millones, 9.000 millones más que el déficit.

La administración central del Estado fue la que menos invirtió el año pasado, pese a las necesidades por parte de Adif y Renfe, gestores de la infraestructura viaria y los trenes, respectivamente. De los 3.990 millones de euros invertidos, solo 619 llegaron de Madrid, mientras que la Generalitat invirtió más del doble, casi 1.300, y los entes locales fueron los más inversores, con 1.867 millones.

En los últimos cuatro años, entre 2022 y 2025, calculando que cada tipo de administración realizara un tercio de la inversión necesaria total, el Estado solo hizo un tercio del esfuerzo que le correspondería, con 789 millones de euros, e infrainvirtió más de 1.600 millones. La Generalitat se quedó a medio camino (53%) y las administraciones locales aportaron tres de cada cuatro euros de los que les correspondían.

Adif no alcanza el 50% en ejecución de inversiones

Foment ha puesto énfasis en la falta de inversión ferroviaria por parte de Renfe y, especialmente, de Adif, que no alcanza el 50% de lo que ella misma presupuesta. La propietaria de la red solo ha invertido en Catalunya el 48,65% de lo que preveía de media en el periodo 2010-2023.

La falta de apuesta por las vías catalanas ha sido especialmente flagrante en los tres últimos ejercicios con datos disponibles, cuando fue del 16% en 2021, del 26% en 2022 y del 32,5% en 2023. En cuanto a Renfe, la ejecución presupuestaria en estos 14 años es del 62%, y en el caso concreto de 2023, superó lo previsto en un 28%.

Sánchez Llibre reclama consenso al Parlament

Josep Sánchez Llibre ha lamentado que ninguna de las propuestas que ha hecho Foment en estos años haya prosperado, como el hecho de que las inversiones no ejecutadas pasen a manos del Govern, con los fondos correspondientes, o la creación de una agencia público-privada para hacer seguimiento de las inversiones del Estado en Catalunya.

En este sentido, ha considerado que el consorcio pactado por el PSC y ERC podía ser una solución válida y ha lamentado que no haya prosperado, pero ha lanzado una nueva propuesta de Foment del Treball. “Todas las propuestas que hemos hecho han fracasado, pero dada la gravedad de la situación, hacemos otra propuesta más”, ha anunciado, y ha instado “al Parlament a alcanzar el máximo consenso político” para reclamar al Estado que invierta en Catalunya.

“Sin una posición unitaria, será inviable, pero con consenso, tendremos mucha fuerza”, ha defendido el presidente patronal. “Invertir en infraestructuras no es gastar, no es subvencionar, es generar crecimiento económico y tiene un retorno evidente para la ciudadanía de Catalunya”, ha insistido.