La jubilación de los baby boomers y la generación X, nacidos entre los años 60 y 70, supone un reto para el mercado de trabajo, que deberá gestionar la salida de una gran cantidad de personas de la población activa. Pese a ello, se calcula que entre 2030 y 2040 la población en edad de trabajar de Catalunya crecería. La otra cara de la moneda es que el crecimiento de los jubilados sería de casi el triple, por lo que no solo tensionaría el mercado de trabajo, sino también el sistema de pensiones.

Estas son las proyecciones de Adecco a partir de datos de empleo y población del INE, asumiendo los 64 años como edad media de jubilación, aunque la legal sea más alta y vaya subiendo y se sitúe ya cerca de los 67 años si se han cotizado menos de 38 años. Según el estudio, entre 2030 y 2040, Catalunya sumaría casi 153.500 personas en edad laboral, pero la población mayor de 64 años aumentaría en más de 427.300 personas.

De ahora hasta 2030, la población en edad para trabajar pasará de 5,42 a 5,72 millones en Catalunya, calcula Adecco, mientras la que tiene más de 64 años crecerá menos, de 1,64 a 1,79 millones. Entre 2030 y 2035 se iniciará el cambio, pues empezará a crecer con fuerza la población en edad de estar jubilada, hasta los 2 millones, y se moderará el incremento de activos, hasta los 5,9 millones. I el cambio culminará entre 2035 y 2040, cuando las personas en edad de trabajar bajarán hasta los 5,88 millones, 27.000 menos que en 2035, mientras que las de más de 64 años se dispararán hasta los 2,2 millones.

En el ámbito estatal, el estudio abarca hasta 2050 y calcula que España perderá cerca de 1,8 millones de personas de entre 16 y 64 años entre 2030 y 2050 y se situará en 31,6 millones. La población mayor de 64 años se disparará en 4,8 millones, hasta los 16,3 millones. La población en edad de trabajar tocará techo en 2033, con unos 33,7 millones de personas.

Las soluciones al reto demográfico laboral

Para afrontar este reto, Adecco plantea ampliar la base de talento disponible mediante una mayor inclusión laboral. Para ello, considera necesario facilitar el acceso al empleo de colectivos que actualmente encuentran más barreras, como las personas con discapacidad, las mujeres en riesgo de exclusión, los desempleados de larga duración o quienes tienen menores niveles de cualificación.

Otro de los ejes es aprovechar el talento sénior y favorecer trayectorias profesionales más largas. Adecco defiende combatir el edadismo, actualizar las competencias de los trabajadores de mayor edad y crear entornos que permitan prolongar voluntariamente la vida laboral. Esto implica apostar por la formación continua y digital, la prevención de riesgos, la adaptación de los puestos, la flexibilidad horaria y fórmulas de transición gradual hacia la jubilación, al tiempo que se fomenta la convivencia entre generaciones y la transmisión de conocimiento.

La inmigración aparece también como una vía para responder a las necesidades estructurales de talento, aunque el informe apuesta por vincularla a las necesidades concretas del mercado laboral. Para ello, propone reforzar la selección y la formación en origen, establecer acuerdos con centros educativos de los países de procedencia, agilizar la homologación de titulaciones y la acreditación de competencias y mejorar las políticas de acogida, formación y no discriminación.