La tasa de temporalidad entre las personas asalariadas en Catalunya está acortando la brecha de género en los dos últimos años, con relación a los datos de la última encuesta de población activa (EPA) del segundo semestre de 2026. A finales de junio, las mujeres asalariadas con contratos temporales representaban el 12,5% del total de trabajadoras, mientras que para los hombres está situada en el 11,9%, como indica la estadística difundida por el Observatori del Treball de Catalunya.
Esta diferencia de menos de un punto porcentual (0,6 pp) evidencia que para el colectivo de las asalariadas la contratación temporal ha disminuido considerablemente si se tiene en cuenta que hace dos años la diferencia era de 3,4 puntos porcentuales (14,6% de mujeres y 11,2% de hombres). "En un periodo corto, como son dos años en una evolución o cambio de tendencia en el mercado laboral, una reducción de más de casi tres puntos porcentuales (2,8 pp) es un dato significativo", reconoce Albert Ferrer, responsable de Mercado de Trabajo y Economía de CCOO de Catalunya. A la vez, pone de manifiesto que "buena parte de la contratación temporal de las mujeres no quedaba justificada", defiende Yolanda Funes, secretaria de Cambio Climático y Transición Justa de UGT de Catalunya.
Además, la práctica convergencia de las tasas de temporalidad entre hombres y mujeres se da por un leve incremento del porcentaje de asalariados con contrato temporal que ha registrado un leve incremento de 0,7 puntos porcentuales, hecho que ha contribuido también a poder acortar la diferencia de género. En el caso de los hombres, la tasa ha pasado del 11,2% del segundo trimestre de 2024, al 11,9% del segundo trimestre de 2026.
Desde los sindicatos se argumenta que la clave principal para esta mejora ha sido la reforma laboral que entró en vigor en 2022 y "el peso de la negociación colectiva en las empresas", puntualiza Funes. Por su parte, Albert Ferrer se apoya en los datos que difundió recientemente un estudio de la Fundación Iseak argumentando que la probabilidad de que un contrato de trabajo sobreviva aumentó entre los años previos y posteriores a la reforma laboral y las personas jóvenes, las mujeres y las personas extranjeras son los que más se beneficiaron. El mencionado informe apuntaba que la reforma redujo la tasa de temporalidad contractual del 25,8% al 15,5% entre 2019 y 2024, situando a España por debajo de la media europea por primera vez en décadas.
En opinión del representante de UGT, antes de la reforma, "las personas que accedían a un contrato indefinido eran aquellas que tenían un perfil laboral más sólido y más consolidado en el mercado de trabajo, mientras que ahora tienen acceso un número más alto de trabajadores porque, entre otras cosas, la temporalidad se tiene que justificar más y, por lo tanto, se está reduciendo la precariedad laboral". Esta puede ser la razón que sustentaría una de las conclusiones del informe de Iseak: los contratos indefinidos tienen, de media, menor duración después de la reforma, aunque esto refleja un efecto composición: personas que antes habrían firmado uno temporal —con más probabilidad de interrumpir la relación laboral— suscriben ahora uno indefinido.
Los portavoces de CCOO y UGT coinciden en destacar que la contratación como fijos discontinuos "forma parte de la ecuación" para la disminución de la brecha de género. "Muchos de los puestos de trabajo que se generan en el sector servicios —en áreas como la limpieza o los cuidados— se cubrían con contratos temporales que ahora han pasado a ser fijos discontinuos", concreta Yolanda Funes. "Son ocupaciones que generalmente las cubren mujeres y, por lo tanto, tiene sentido pensar que ha tenido un peso, cuando menos, significativo", añade.
Para la secretaria de Cambio Climático y Transición Justa de UGT de Catalunya en el ámbito de las empresas, otra pieza clave ha sido la proliferación de planes de igualdad y de transparencia salarial. "Esto ha llevado a las empresas a tomar determinadas medidas, entre ellas, otras actitudes en materia de contratación", señala Funes.
A pesar de los avances, los sindicatos consideran que queda camino por recorrer. Un dato a tener en cuenta es la parcialidad involuntaria, es decir, aquellos asalariados que trabajan a tiempo parcial porque no consiguen un contrato de jornada completa, remarca Albert Ferrer, responsable de Mercado de Trabajo y Economía de CCOO de Catalunya. La estadística difundida por el Observatori del Treball de Catalunya determina que la tasa de parcialidad no solo sigue siendo alta para las mujeres y para los hombres, sino que además hay una marcada brecha de género.
A finales del segundo trimestre de 2026, la tasa de parcialidad entre las mujeres asalariadas era del 19,7% y entre los hombres del 9,2%, es decir, superaba los 10 puntos porcentuales. Una diferencia prácticamente estable respecto de hace dos años, cuando los porcentajes eran del 20,6% y del 8%, respectivamente.
