La inflación permanecerá levemente por encima del 3% a lo largo de 2026, porque seguirá impactada por el incremento de los precios de la energía y, en particular, por el encarecimiento de los combustibles. "Es bastante más que nuestro objetivo del 2%", afirmó este martes el economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane.
En una comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, el irlandés defendió la decisión de subir los tipos en 25 puntos, hasta el 2,25%, en la última reunión del BCE que fue, a su entender, un encuentro "robusto". En un "escenario" con la inflación "por encima del 3% el resto de este año y principios del siguiente, es un periodo largo de tiempo que requiere respuesta monetaria", concretó. Lane participó este martes en una sesión dedicada al impacto económico de la guerra en Oriente Medio.
El economista jefe del BCE explicó que el encarecimiento de los precios se debe "principalmente" a la energía, que registró en mayo un incremento del 10,8% que contrasta con el 2,4% observado en el resto de componentes de la cesta. El precio de los alimentos, enfatizó Lane, se ha ralentizado al 1,9%, aunque el instituto emisor augura que "aumentará más tarde", al tiempo que se ha observado "algún repunte" de la inflación subyacente.
El economista irlandés subrayó que, dentro de los productos energéticos, el encarecimiento de sus precios está dominado por los combustibles usados en el transporte y eso hace que el shock sea "muy diferente" al de 2021 y 2022, en el que tuvieron más peso el precio de la electricidad y del gas, según informa Efe.
Las empresas absorben parte de los costes
En todo caso, Lane señaló que los márgenes empresariales están "absorbiendo" parte del incremento de los costes, mientras que, aunque "todavía no se ha visto una respuesta en los salarios", el BCE estima que la compensación media por empleado crecerá un 3,2% tanto este año como en 2027 y 2028, por encima de la inflación esperada. "A diferencia de la última vez, esperamos que el trabajador medio mejore cada año sus condiciones de vida", expuso el economista jefe del BCE.
Asimismo, Lane enfatizó que la situación derivada del conflicto en Oriente Medio es "incierta" y por eso el BCE no se "compromete" con una senda predeterminada de decisiones sobre los tipos de interés y seguirá con un enfoque dependiente de los datos y "reunión a reunión". "La crisis ha aumentado la incertidumbre y esta durará hasta que tengamos un pacto duradero", afirmó, antes de indicar, no obstante, que la actividad económica de la eurozona es "bastante resiliente" a pesar del golpe sobre el crecimiento y que la tasa de inflación ha sufrido hasta ahora un repunte "moderado" que "no es de la escala" del de 2022.
A estos factores hay que sumar el hecho de que el mercado laboral de la zona euro sigue teniendo un comportamiento "sólido" y el efecto de las inversiones del sector público ya sea a través de los recursos del fondo de recuperación post pandemia o de los presupuestos nacionales de los Estados miembros.
