El Banco Central Europeo (BCE) deja intacto el precio del dinero, en el 2,25%, tal y como esperaba el mercado. Tras la subida de 25 puntos básicos aprobada en junio —la primera en tres años—, la reunión de julio estaba concebida como una cita de transición, de cara a una previsible subida de tipos de interés en el encuentro de septiembre.
"Las perspectivas para los precios de la energía, si bien son muy volátiles, se sitúan actualmente cerca del escenario base de las proyecciones del Eurosistema de junio, aunque muy por encima de los niveles registrados antes del conflicto en Oriente Medio", explica el BCE.
"La incertidumbre persiste y aún no se ha manifestado todo el impacto inflacionario de la crisis energética. Por lo tanto, el Consejo de Gobierno está siguiendo de cerca la intensidad y la duración de la crisis, así como sus efectos indirectos y de segunda ronda. El Consejo de Gobierno se compromete a establecer una política monetaria que garantice que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo", agrega el organismo.
Los tipos de interés se mantienen sin cambios y, por tanto, se sitúan en el 2,25% para las operaciones principales de financiación, en el 2,40% para la facilidad marginal de crédito y el 2,65% para la facilidad de depósito.
Analistas y expertos esperan una subida de tipos en septiembre
"El mercado espera una subida adicional en la reunión de septiembre", señala Dave Chappell, gestor de Columbia Threadneedle Investments. A su juicio, el encuentro de este jueves habría tenido un tono muy distinto si el alto el fuego impulsado por Donald Trump hubiera perdurado más de un par de semanas. Sin embargo, el repunte de las tensiones geopolíticas ha devuelto al primer plano la preocupación por el encarecimiento de la energía. En el caso de Europa, el foco está puesto especialmente en el gas natural, cuyo precio aumenta en un momento en que el continente comienza a reponer sus reservas de cara al invierno.
El recrudecimiento del conflicto entre Irán y Estados Unidos ha provocado un fuerte repunte de los precios energéticos. El petróleo cotiza cerca de un 30% por encima de los niveles previos al estallido de la crisis y el gas natural ha llegado a duplicar su precio, rozando los 60 euros por MWh. Esta escalada podría trasladarse a la inflación en los próximos meses y condicionar el margen de actuación del BCE de cara a su reunión de septiembre.
"Si la presión geopolítica persiste y continúa impulsando los precios de la energía, una subida de tipos en septiembre no puede descartarse. No obstante, lo más probable es que Christine Lagarde mantenga todas las opciones abiertas y evite comprometerse con un calendario concreto", explica Roman Ziruk, analista sénior de mercados de Ebury.
BofA, el más optimista
Los analistas de Bank of America consideran que no hay "suficiente urgencia" en Europa para modificar los tipos ahora. "Nuestra firme convicción es que, independientemente de si el BCE sube los tipos una o dos veces este año, los tipos de interés a finales de 2027 serán, como máximo, del 2%. Seguimos pensando que la inflación será mucho menos persistente de lo que se teme. La forma de la actual crisis de los precios de la energía dista mucho de la de 2022".
Por su parte, desde Natixis IM Solutions creen que el mercado analizará minuciosamente el tono de la rueda de prensa de este jueves de Lagarde, ya que la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los precios de las materias primas energéticas dificultan la interpretación de la función de reacción de la institución de Fráncfort. Si bien el carácter temporal del choque inflacionista observado en la zona del euro a principios de trimestre ha quedado confirmado por la publicación de la cifra de inflación de junio (2,8% frente al 3,2% de mayo en términos interanuales), la reciente reanudación de las hostilidades en el estrecho de Ormuz hace presagiar, según el mercado, hasta dos subidas adicionales de 25 puntos básicos de aquí a finales de año.
