El BCE ha analizado en su informe "Keep calm and carry cash: lessons on the unique role of physical currency across four crises" cómo el efectivo ha funcionado como un salvavidas en episodios recientes de incertidumbre. Durante la pandemia, la invasión de Ucrania o el apagón que afectó a España en abril de 2025, el dinero en metálico se convirtió en un medio de pago indispensable para los ciudadanos. La institución recuerda que el efectivo no depende de la infraestructura digital y mantiene su valor incluso cuando los cajeros, los sistemas bancarios o los pagos electrónicos dejan de funcionar. En el apagón ibérico, por ejemplo, la facturación del comercio electrónico cayó un 54% y el uso de tarjeta un 42%, mientras que los billetes en circulación siguieron siendo plenamente válidos.

La cantidad de efectivo recomendada

Aunque el BCE no establece una cifra universal, sí destaca las recomendaciones de varios países europeos como Países Bajos, Austria o Finlandia, donde se aconseja disponer de entre 70 y 100 euros en efectivo por persona. Esta cantidad se considera suficiente para cubrir necesidades básicas —como alimentación, medicinas o transporte— durante unas 72 horas, que es el tiempo estimado para restablecer la normalidad en caso de una interrupción grave.

Efectivo como complemento, no sustituto

Los expertos advierten que no se trata de acumular grandes sumas bajo el colchón, lo cual puede resultar inseguro, sino de mantener una cantidad moderada, accesible y adaptada al número de miembros de cada hogar. El efectivo debe entenderse como una medida de seguridad preventiva, que complementa al sistema bancario sin reemplazarlo.

El BCE subraya que el efectivo cumple un papel insustituible como red de seguridad en el sistema financiero. Su disponibilidad inmediata permite garantizar la continuidad de los pagos en situaciones críticas, reforzando la estabilidad económica y la confianza ciudadana. Además, su uso en emergencias demuestra que disponer de una reserva moderada en casa no solo aporta tranquilidad a los hogares, sino que también contribuye a la resiliencia del conjunto del sistema bancario frente a imprevistos.