La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Inés Olóndriz, ha advertido de que España deberá prepararse para las presiones que se avecinan a largo plazo en materia de envejecimiento, cambio climático, transformación digital y las nuevas necesidades que surjan de un entorno geopolítico "cada vez más incierto y más complejo". Durante su intervención en un foro informativo, Olóndriz ha señalado que la sostenibilidad de las finanzas públicas exige superar una visión centrada a corto plazo y analizar de forma integral los efectos de los cambios demográficos sobre la economía, los ingresos y el gasto de las administraciones públicas. Esta visión a largo plazo es, según la presidenta de la AIReF, imprescindible para anticipar los retos que afrontará el país en las próximas décadas.

Según las proyecciones de la AIReF, la población española pasará de los 49 millones de habitantes estimados en 2025 a cerca de 53 millones en 2050. Sin embargo, Olóndriz ha subrayado que este incremento estará acompañado de un acusado envejecimiento de la población, a pesar de la aportación de los flujos migratorios. La inmigración será el principal factor detrás del crecimiento poblacional y contribuirá a retrasar parcialmente el envejecimiento, pero no lo eliminará.

A este fenómeno se sumará el aumento de la longevidad, con una esperanza de vida que la institución proyecta en 87 años para 2050, especialmente entre las mujeres, y una fecundidad que continuará en niveles reducidos. Estas tendencias demográficas tendrán un impacto directo sobre las finanzas públicas y sobre la configuración de las políticas sociales en las siguientes décadas. El envejecimiento de la población implica un aumento del gasto en sanidad, dependencia y pensiones, a la vez que reduce la base de contribuyentes y cotizantes.

El impacto sobre las pensiones

En materia de pensiones, la AIReF estima que en 2050 habrá seis millones más de pensionistas y que el gasto bruto del sistema se situará en el entorno del 16% del PIB o incluso por encima. Estas cifras ponen de manifiesto la magnitud del reto que deberán afrontar las administraciones públicas para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones. El aumento del número de pensionistas y del gasto asociado obligará a revisar los mecanismos de financiación del sistema y a adoptar medidas que aseguren su viabilidad a largo plazo. La presidenta de la AIReF ha insistido en la necesidad de planificar con tiempo y de tomar decisiones que tengan en cuenta las consecuencias futuras de las políticas actuales.

Por ello, Olóndriz ha reclamado presupuestos integrados en una estrategia fiscal de medio plazo, en línea con el marco fiscal europeo, que expliciten las prioridades, detallen su financiación y aseguren la compatibilidad entre las decisiones presentes y los compromisos futuros. Esta visión de largo plazo es esencial para evitar que las presiones demográficas acaben comprometiendo la capacidad de las administraciones para hacer frente a sus obligaciones. La presidenta de la AIReF ha defendido que la sostenibilidad no equivale únicamente a reducir gasto, sino a decidir qué políticas se preservan, qué resultados se persiguen y cómo se financian de forma duradera. Esta visión pone el acento en la necesidad de tomar decisiones informadas y de planificar a largo plazo para garantizar la viabilidad de las finanzas públicas.

Olóndriz también ha hecho referencia a las presiones derivadas del cambio climático y de la transformación digital, dos ámbitos que requieren inversiones importantes y que pueden tener un impacto significativo sobre las finanzas públicas. El entorno geopolítico, cada vez más incierto y complejo, es otro de los factores que habrá que tener en cuenta a la hora de planificar las políticas fiscales de años entrantes.

La transición ecológica implica inversiones en energías renovables, infraestructura verde y adaptación al cambio climático, mientras que la digitalización requiere inversiones en tecnología, formación e infraestructura digital. Ambos procesos son necesarios, pero también generan presiones sobre las finanzas públicas que habrá que gestionar con cuidado. La presidenta de la AIReF ha concluido su intervención subrayando la importancia de superar la visión de corto plazo y de adoptar una perspectiva integral que tenga en cuenta todos los factores que pueden afectar la sostenibilidad de las finanzas públicas en las próximas décadas.