La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado un informe con diez recomendaciones destinadas a reducir la demanda de petróleo en el contexto de la guerra en Oriente Medio. Entre las medidas propuestas figuran la adición de tres días de trabajo remoto semanales, la reducción de un 40% de los vuelos de negocios y la gratuidad del transporte público para desincentivar el uso del vehículo privado. Estas actuaciones, calificadas de emergencia por el organismo, se centran especialmente en la disminución de la utilización de los automóviles particulares.

Según los cálculos de la AIE, la aplicación de estas medidas podría permitir ahorrar hasta un máximo de 6 millones de barriles diarios, una cifra que solo compensaría parcialmente la falta global de crudo derivada del conflicto. El organismo advierte que, a pesar del esfuerzo sin precedentes de liberación de reservas por parte de los países miembros, que han puesto en el mercado 426.000 barriles, resulta crucial actuar también sobre la demanda dado que los precios del crudo ya superan los 100 dólares por barril.

El informe de la AIE constata que el conflicto en Oriente Medio ha provocado la interrupción del suministro más grave en la historia del mercado mundial del petróleo, a causa de la parálisis casi total del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz. Esta vía estratégica, por donde transitaban diariamente unos 15 millones de barriles de crudo y 5 millones de productos petrolíferos, ha visto reducido su flujo a una red mínima. Los volúmenes que circulaban por este paso representaban aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo, lo cual explica la magnitud de la afectación sobre los mercados energéticos globales. La AIE alerta que crece la preocupación por el impacto de estos altos precios en los hogares, las empresas y el conjunto de la economía, una circunstancia que justifica la implementación de medidas extraordinarias.

Las propuestas para reducir el consumo de carburantes

Entre las recomendaciones incluidas en el decálogo de la AIE destaca la rebaja del límite de velocidad en autopistas en al menos 10 kilómetros por hora, una medida que, según sus cálculos, permitiría reducir entre un 5% y un 10% el consumo de combustible por vehículo. Esta actuación, sencilla de implementar, tendría un efecto inmediato sobre el gasto de carburantes.

El organismo también propone fomentar el uso del transporte público, llegando a plantear la posibilidad de hacerlo gratuito para incentivar su uso en detrimento del vehículo privado. Otras medidas incluyen compartir desplazamientos en coche y establecer restricciones de tráfico en las grandes ciudades mediante sistemas de alternancia de matrículas basados en el criterio de par o impar. Ante la escasez de gas licuado de petróleo, la AIE recomienda fomentar la utilización de placas de inducción o cocinas eléctricas para evitar el desabastecimiento en los hogares, una medida que afecta directamente el consumo energético doméstico.

A pesar de la publicación de este decálogo, el director de la AIE, Fatih Birol, asume que las medidas de ahorro propuestas no serán suficientes para resolver la crisis. En sus declaraciones, Birol reconoce que la reanudación del tráfico por el estrecho de Ormuz constituye la acción individual más importante para recuperar la estabilidad de los flujos de petróleo y gas y para reducir la presión sobre los mercados y los precios. Esta constatación pone de manifiesto que, por muy eficaces que sean las políticas de gestión de la demanda, la solución de fondo pasa necesariamente por resolver las tensiones geopolíticas que afectan las rutas de suministro energético.

La AIE establece en su análisis una diferenciación clara entre el último choque petrolero derivado de la invasión rusa de Ucrania y el actual, que enfrenta a Israel y Estados Unidos contra Irán. Esta distinción resulta relevante para entender las particularidades de cada crisis y las respuestas más adecuadas en cada caso. El organismo recuerda que, tal como se vio en 2022, los gobiernos pueden intervenir con medidas para ayudar a los consumidores a afrontar sus facturas energéticas durante los picos de precios. No obstante, la AIE advierte que los recursos fiscales son limitados y que resulta vital que las medidas se dirijan específicamente a aquellos colectivos que más las necesitan, evitando subsidios generales que podrían resultar ineficientes y costosos para las arcas públicas.