Una treintena de personas se han concentrado hacia las siete de la tarde ante la sede de la CUP en la calle Casp de Barcelona, para protestar por el veto a los presupuestos del Govern. Con gritos de independencia, han desplegado dos estelades al suelo y un cartel en que pone "decepció".
El 'no' de la CUP a los presupuestos ha sido interpretado por el presidente Puigdemont como una ruptura de la estabilidad parlamentaria, y ha asegurado que se someterá a una cuestión de confianza en septiembre. Las reacciones se han acelerado, tanto dentro del ámbito político, como en la calle.

Así es como aseguran que se sienten algunos de los reunidos en la calle Casp porque consideran que los cupaires han roto el pacto y han puesto en riesgo el proceso independentista. Los gritos de "vergonya" han estado muy presentes, así como las demandas a los cupaires para que salieran de la sede, aunque dentro del local no había nadie.