Quizá no le conozcas, pero es una celebridad en la red: con su blog y su canal de Youtube Ciencia de Sofá, el ingeniero Jordi Pereyra (Ibiza 1990) acumula más de medio millón de seguidores y nos acerca a la química y la geología cada semana con amenos experimentos. Ahora, ha dado un paso más allá y nos descubre en su último libro, Guía para sobrevivir en el espacio, qué podríamos hacer si nos viéramos, en tanto que particulares, en el difícil trance de tener que colonizar otros planetas

Sólo tenemos rocas

El libro parte de una situación imaginada en la que un astronauta que vendríamos a ser nosotros es enviado a un planeta ajeno al Sistema Solar con características rocosas y en el que la agencia espacial que nos ha contratado considera que podría prosperar la vida humana. La situación, explica el propio Pereyra, no es más que un hilo conductor para conectar experimentos fácilmente ejecutables en La Tierra que permitirían obtener diferentes materiales. Es sencillo y él mismo lo cuenta:”todo lo que explico se ha probado ya en la Tierra y, seguramente, podría funcionar también en otros sitios si se dispone de la tecnología indicada”. No obstante, los métodos pueden variar: “todo dependerá, claro de los materiales que encontremos”, explica, aunque admite también que ve “muy difícil” que se pueda llegar a viajar a un exoplaneta a corto plazo. Lo único que considera factible son nuevos viajes a la Luna y una misión tripulada a Marte. Ambos, señala, son lugares aptos para “pequeños asentamiento”" humanos.

Casi cualquier cosa

De las rocas, considera Pereyra, se pueden obtener muchas sustancias imprescindibles para que un asentamiento humano prospere. El oxígeno, el hidrógeno, los fertilizantes e incluso el agua se pueden obtener de ellas y, por eso, antes de planear asentamientos humanos en cualquier cuerpo celestem hay que reconocerlo y estudiarlo con misiones no tripuladas. El oxígeno, explica, puede crearse, pero si no está presente en la atmósfera del planeta que se visite, poco se va a poder hacer. En Marte, aunque el oxígeno se puede extraer de las rocas, la atmósfera está formada por un 96% de dióxido de carbono. Hoy, por desgracia, sólo conocemos a fondo Marte y la Luna en términos geológicos y de Mercurio, Venus y alguno de los satélites de Júpiter tenemos vagas nociones. El libro se planea así como un divertimento científico en el que Pereyra, con el humor que le caracteriza, acerca a todos los secretos de dos ciencias que ama: la química y la geología. El libro es el cuarto editado por Jordi y se puede comprar desde este mes de septiembre en las principales librerías. Su precio, 17,95 euros.