La Voyager 2 lleva casi 50 años en el espacio y se queda sin energía pero la NASA tiene un plan

Casi 50 años después de su lanzamiento, Voyager 2 sigue enviando información científica desde los confines del Sistema Solar. Mientras que la Voyager 1 se convirtió recientemente en el primer artefacto construido por el hombre en alcanzar 1 día luz de distancia desde la Tierra, la Voyager 2 se enfrenta a un problema cada vez más difícil de solucionar: su suministro de energía se está agotando. Ahora, ingenieros de la NASA han conseguido ganar tiempo con una maniobra bautizada como «Big Bang» que permitirá mantener activos sus instrumentos científicos durante, al menos, un año más.

Por su parte, la Voyager 1 recuperó sus propulsores después de que estuvieran 20 años sin funcionar. Así que no todo está perdido. Esta vez la operación ha sido llevada a cabo por especialistas del Laboratorio de Propulsión Jet (JPL) de la NASA. El objetivo era liberar parte de la electricidad que consume la nave sin comprometer su funcionamiento. Para conseguirlo, los ingenieros apagaron simultáneamente algunos componentes que consumían energía y transfirieron determinadas funciones a otros sistemas que requieren menos electricidad.

La dificultad estaba en hacerlo sin que Voyager 2 perdiera demasiado calor. La nave se encuentra a miles de millones de kilómetros de la Tierra y necesita mantener una temperatura mínima para que sus sistemas puedan seguir funcionando correctamente.

La Voyager 2 cada vez tiene menos energía disponible

La sonda Voyager 2 de la NASA obtiene su electricidad mediante generadores termoeléctricos de radioisótopos, conocidos como RTG. Estos dispositivos producen energía aprovechando el calor generado por la desintegración del plutonio-238. El problema es que este proceso es constante y la cantidad de material radiactivo disponible disminuye con el paso del tiempo.

Como consecuencia, la nave pierde aproximadamente 4 vatios de potencia cada año. Puede parecer una cantidad pequeña, pero a estas alturas de la misión cada vatio resulta fundamental.

Desde 2024, los responsables de Voyager han tenido que apagar dos instrumentos científicos de la nave para poder mantener operativos otros sistemas. Sin la nueva estrategia, el equipo habría tenido que desconectar otro instrumento antes de que terminara 2026.

La maniobra «Big Bang» ha cambiado ese escenario. La energía recuperada permitirá mantener funcionando los tres instrumentos científicos que todavía permanecen activos en Voyager 2 durante al menos un año adicional.

Y la estrategia no termina aquí. La NASA tiene previsto aplicar una operación similar en Voyager 1, que se encuentra todavía más lejos de nuestro planeta. Los ingenieros esperan llevar a cabo el cambio durante los próximos meses.

Así, dos de las naves más longevas de la historia de la exploración espacial consiguen seguir trabajando a pesar de unas reservas energéticas cada vez más limitadas.