Con los primeros trámites vinculados al desmantelamiento de Almaraz, la primera de las nucleares todavía en servicio en España que cerrará ya activados, los vecinos de los municipios más próximos a la instalación se unen para exigir que la central no se cierre: el pasado 9 de julio, se manifestaron ante Pedro Sánchez en Navalmoral de la Mata, donde está previsto que se instale una gigafactoría de baterías para coches eléctricos. Sánchez visitaba la ciudad extremeña para colocar la primera piedra de la fábrica. La gigafactoría generará unos 900 empleos directos y 3000 indirectos y la central da trabajo directa o indirectamente justo a esa cifra. De Navalmoral a Almaraz hay 18 km.

115 millones de euros
La central de Almaraz aporta al PIB extremeño 115 millones de euros y su impacto directo en los municipios más próximos es de 45 millones. La instalación cuenta con dos reactores que dejarán de operar en 2027 y 2028 si los planes del Gobierno no cambian. De momento, se han licitado ya algunos trabajos previos al cierre. Existe, sin embargo, la posibilidad de que se conceda una prórroga, que debería comunicarse antes de 2025. La intención del Gobierno parece no pasar por ahí pese a que tanto los propietarios de la central como los vecinos del entorno consideran que la central no debe cerrarse.
Potencia de respaldo
Las centrales nucleares, amortizados ya sus costes de construcción, producen energía a coste muy bajo y sus sistema de producción está considerado por la UE como sostenible, aunque el Gobierno discrepa. Desde entidades como Econucleares se destaca que, cuando los reactores que siguen funcionando en España cierren, será necesario construir más centrales de gas, ya que los complejos fotovoltaicos y eólicos no ofrecen continuidad en la producción y España carece de sistemas de almacenamiento de energía suficientes para atender a picos de demanda.