La pandemia y las disfunciones que sacó a la luz (una de ellas, la más grave quizá, fue la incapacidad europea para suministrar en tiempo y forma algo tan fácil de producir como una simple mascarilla) parece haber hecho escarmentar a las instituciones europeas, que están decididas a dotarse de un sistema de blindaje ante futuras situaciones críticas de magnitud similar. De momento, han destinado al asunto 11 millones de euros y el proyecto tiene hasta nombre: se llama SUNRISE.
¿Qué pretenden con él?
Aunque los 11 millones de euros que se destinan parecen, de entrada, una cantidad escasa, el objetivo es muy ambicioso: la UE pretende con SUNRISE desarrollar un “conjunto de tecnologías y soluciones” capaces de “mejorar la resistencia de las infraestructuras críticas” ante el impacto de pandemias, situaciones sobrevenidas de escasez de recursos o, incluso, catástrofes derivadas del cambio climático. El objetivo, explican, es, ante cualquier contingencia, “garantizar la disponibilidad, fiabilidad y continuidad de servicios como el transporte, la energía, el agua y la sanidad” y el buen funcionamiento de las infraestructuras vinculadas.
De momento, un plan de acción
Lo que se financia con los 11 millones de euros que se han reservado es el diseño de un plan de acción que incluirá mecanismos de “colaboración intersectorial y transfronteriza” para que los operadores de infraestructuras fundamentales puedan “compartir buenas prácticas”. En el diseño, van a participar 41 organizaciones públicas y privadas de toda Europa y, ya en una segunda etapa, se desarrollarán “herramientas técnicas de vanguardia” para atender “las distintas necesidades identificadas”. De momento, se han organizado ya talleres en los que han participado empresas de España, Italia y Eslovenia. La empresa encargada de coordinar el proyecto será la francesa Atos, especializada en servicios digitales y líder europeo en aplicaciones en nube, ciberseguridad y supercomputación.
