Un terremoto azotó la península rusa de Kamchatka a finales del mes de julio de 2025, el mismo que causó un tsunami en la zona de subducción de dicha península, que dejó el registro de ser el sexto más grande registrado desde el año 1900 de 8,8. Un satélite de la NASA se encontraba en una posición idónea para poder observar el fenómeno con un nivel de detalle que no tiene precedente alguno. El satélite SWOT (Surface Water Ocean Topography) registró la vista en alta resolución.
Esta captura reveló patrones de olas que podrían cambiar la forma en la que los científicos pueden pronosticar este tipo de fenómenos naturales. Dentro del hallazgo inesperado, se detectó que, en lugar de ser una ola simple, el tsunami tomó un patrón muy complejo con olas extendidas, dispersas y que interactuaban con la vasta extensión del océano Pacífico.
El tsunami registrado en 2025 trae conclusiones interesantes un año después

La investigación publicada en The Seismic Record indica que los investigadores combinaron las observaciones del satélite SWOT con las mediciones de las boyas DART (Deep-ocean Assessment and Reporting of Tsunamis) ubicadas a lo largo de todo el Pacífico; ayudan a detectar los cambios en el nivel del mar y brindar información de alerta temprana durante el tsunami. Tener la imagen del satélite brindó una perspectiva muy distinta a lo que se había considerado anteriormente sobre el fenómeno, de acuerdo con Ángel Ruiz-Angulo de la Universidad de Islandia. Lo definió como usar unas gafas nuevas respecto a los datos que brindó SWOT. Es posible capturar una franja de hasta 120 kilómetros de ancho teniendo los datos de la superficie del mar con una resolución increíble.
SWOT es relativamente reciente, ya que fue lanzado a finales del 2022 y es un esfuerzo entre la NASA y la agencia espacial francesa Centre National d'Études Spatiales. Nació con el objetivo de crear el primer estudio global de las aguas superficiales de la Tierra. Durante más de dos años, junto a Charly de Marez, coautora de la investigación presentada, dedicada a analizar las observaciones de los procesos oceánicos.

El hallazgo más sorprendente tiene que ver con la dispersión; los científicos han afirmado históricamente que los tsunamis no lo contienen. Sus longitudes de onda son mayores que la profundidad del océano y se espera que las olas sean de forma constante. Cambiando el sistema por ondas dispersivas, diferentes partes de la onda se mueven a velocidades ligeramente distintas. La onda original podría expandirse dando lugar a una onda principal seguida de una serie de ondas secundarias. Se compararon las observaciones con simulaciones hechas con ordenador, y se descubrió que los modelos que contemplaron la dispersión se ajustaban mejor a las mediciones satelitales que los modelos tradicionales de tsunamis.
Este estudio refleja que es importante contar con múltiples fuentes de datos
Desde el terremoto y tsunami de Japón de 2011, los investigadores concluyeron que era importante hacer mayor enfoque en la combinación de diferentes tipos de observaciones en el estudio de terremotos grandes. Otro coautor del estudio, Diego Melgar, indica que las observaciones de tsunamis se han vuelto más valiosas para comprender cómo se producen las rupturas de grandes terremotos cercanos al mar.

A pesar de que se cuenta con la tecnología adecuada, las mediciones de las boyas DART siguen siendo un reto en cuanto a su incorporación en sus análisis de terremotos. La física utilizada para modelar las olas difiere de la física para modelar las ondas sísmicas que viajan en la corteza. El laboratorio a su cargo y algunos otros han trabajado en formas para incluir los datos de DART en las inversiones; el problema es que no se hace siempre porque los modelos necesarios para modelar DART son muy distintos a los modelos de propagación de ondas sísmicas que se usan para modelar los datos de la Tierra. Lo que se puede hacer es combinar la mayor cantidad posible de datos obtenidos.
Particularmente, la zona de Kuril-Kamchatka es importante porque es la zona donde se han generado algunos tsunamis más grandes en el Pacífico. En la misma región aconteció un terremoto de 9,0 en la misma región que causó un tsunami en 1952. Este evento fue el que desencadenó la creación del sistema internacional de alerta de tsunamis. Los investigadores confían en que SWOT pueda formar parte de los sistemas de pronóstico de tsunamis en tiempo real; con esto se podrían generar alertas más rápidas y precisas a los lugares que puedan estar en riesgo potencial de sufrir un fenómeno de estas características.