Los proyectos de construcción de plantas electrolizadoras capaces de sintetizar hidrógeno verde apto para ser usado como energía se multiplican: hoy, en todo el mundo, están en desarrollo actuaciones que, de completarse, implicarían la activación de hasta 1.125 GW de potencia instalada para producir este recurso, pero el 86% de ellos está todavía en una fase muy inicial y sólo el 1% está en construcción. Con todo, y aunque de momento el hidrógeno verde no es una alternativa real, sí que es un gran negocio. Por eso, precisamente, el Banco Santander ha decidido entrar en él.

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Equipo especializado

De momento, el Santander no va a convertirse en empresa energética –quién sabe en el futuro-, pero sí que acaba de poner en marcha una división especializada en asesorar y financiar a empresas interesadas en desarrollar proyectos de producción de hidrógeno verde.  La unidad se integra en el departamento de Environmental Social Governance (ESG).

¿Qué objetivo tienen?

El objetivo es simple: impulsar el desarrollo de proyectos vinculados al hidrógeno verde desde la financiación de proyectos de I+D+i hasta el apoyo a proyectos de producción a gran escala. De momento, el hidrógeno es más un relato bien trabado que una realidad, pero entre las diferentes alternativas que se plantean a los combustibles fósiles parece la más sólida, aunque no está claro que se trate de la más rentable para el consumidor, especialmente desde que empresas como Toyota han decidido ya jugar a favor de los combustibles neutros de origen vegetal. Lo que sí es sin duda el hidrógeno es un negocio inmenso en el que todos –y en el Santander no quieren quedarse sin su parte- quieren estar.