Durante los últimos meses se ha repetido mucho la idea de que Apple va por detrás en inteligencia artificial, y visto lo visto con Siri, no es una crítica difícil de entender. La propia compañía retrasó varias de las funciones más ambiciosas de Apple Intelligence hasta 2026, mientras competidores como OpenAI o Google seguían avanzando más rápido.
Pero hay algo llamativo en todo esto: aunque Apple todavía no tenga un rival directo para ChatGPT o Gemini, está ganando muchísimo dinero con el auge de la IA. Según un informe de AppMagic citado por The Wall Street Journal, la App Store generó casi 900 millones de dólares en comisiones procedentes de aplicaciones de IA generativa durante 2025.
La cifra no sale de una sola app ni de una categoría menor. El análisis sostiene que los ingresos de Apple por este tipo de aplicaciones pasaron de unos 35 millones de dólares en enero de 2025 a un pico de 101 millones en agosto, antes de volver a bajar a medida que se enfriaban las descargas de ChatGPT.
Y, precisamente, OpenAI habría sido la gran responsable de ese negocio. ChatGPT concentró cerca del 75% de las comisiones generadas por apps de IA en la App Store, muy por delante de Grok, que se quedó en torno al 5%.
Apple sin duda ha hecho un negocio aquí
Eso deja una conclusión bastante clara: Apple no está liderando la carrera de la IA desde el punto de vista del producto, pero sí está sabiendo monetizar la ola mejor de lo que parece. No porque haya construido el chatbot más avanzado del mercado, sino porque controla uno de los grandes puntos de entrada al consumo digital: el iPhone y, por extensión, la App Store.
En otras palabras, mientras otras tecnológicas están gastando miles de millones en chips, centros de datos y entrenamiento de modelos, Apple sigue jugando otra partida. Su estrategia se apoya más en el dispositivo, en sus propios chips y en el valor de su ecosistema cerrado.

Al mismo tiempo, su situación con Siri sigue siendo delicada. Reuters informó en marzo de 2025 que Apple retrasó hasta 2026 algunas de las mejoras de IA previstas para su asistente, un movimiento que reforzó la sensación de que la compañía estaba quedándose atrás en esta carrera.
También se ha hablado de acuerdos externos para reforzar esa estrategia. Bloomberg y Reuters informaron de que Apple estudió y después avanzó hacia un acuerdo con Google para usar Gemini en la nueva Siri, en un pacto valorado en torno a 1.000 millones de dólares al año.
Lo irónico es que una parte de ese coste podría estar siendo compensada por la propia competencia de Google y OpenAI dentro del ecosistema de Apple. Es decir, Apple llega tarde a la IA conversacional, sí, pero al mismo tiempo está cobrando peaje a quienes sí han llegado antes.
Eso no borra sus problemas. Siri sigue lejos del nivel que hoy se espera en asistentes de nueva generación, y Apple todavía tiene que demostrar que puede convertir Apple Intelligence en algo realmente diferencial. Pero los números muestran otra realidad menos evidente: incluso cuando parece ir por detrás, Apple sigue encontrando la forma de ganar. Y quizá ahí esté la clave. En la carrera de la IA, no siempre gana primero quien construye el mejor modelo. A veces también gana quien controla la puerta de entrada.