¿Puede ayudar la electrificación del transporte a mejorar la seguridad marítima? En Nueva Zelanda consideran que sí y, por eso, han decidido equipar los dos nuevos ferries que cubren la ruta Interislander con botes salvavidas eléctricos.

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La línea que une las dos islas principales del país

Cada año, unos 800.000 pasajeros utilizan la línea Interislander, que así se denomina la conexión marítima entre las islas Norte y Sur de Nueva Zelanda. La ruta renovará además en breve la flota de buques que la cubren incorporando en 2025 dos nuevos ferries híbridos que combinan un motor eléctrico con otro diesel. Son, precisamente, estos dos navíos los que estarán equipados con equipos de salvamento eléctricos.

¿De qué equipos se trata?

Se denominan Viking LifeCraft, son inflables y están equipados con propulsores fabricados por la empresa Torqeedo, que ha diseñado un sistema de propulsión eléctrica de alto empuje para embarcaciones de superviviencia ultracompactas que requieren mantenimiento mínimo y garantizan, explican sus creadores, “la evacuación segura de cientos de pasajeros” si es preciso. Tradicionalmente, los botes salvavidas suelen equipar motores de combustión y, por ello, ocupan más espacio a bordo que un bote inflable. Además, la complejidad con la que se diseñan exige controles de seguridad, simulacros y mantenimiento que el Viking LifeCraft no precisa. Cada bote puede dar cobijo a 203 pasajeros. ¿Estaremos ante un nuevo estándar?