A finales de 2022, y según un estudio elaborado por el grupo operativo Legsapiens del sindicato de agricultores UPA, indicó,  de las entre 600.000 y 700.000 hectáreas dedicadas al cultivo de legumbres que existían en 2012, sólo se cultivaban  unas 110.000. Según el Ministerio de Agricultura, en 2021 se cultivaban 43.000 ha de garbanzos, 9.300 de judías, 22.000 de habas y 35.000 de lentejas. El retroceso de estos cultivos, que producen un alimento que es una más que interesante (y tradicional) fuente de proteínas es evidente, pero ¿Por qué se produce?

 

La opinión de los sindicatos agrarios

Aunque en España el consumo de legumbres es importante, la mayoría de las que comemos no son de origen nacional. Así,  sólo el 60% de la legumbre que se consume en España es de origen interno y, cada año, llegan unas 150.000 toneladas del exterior. Lorenzo Ramos, secretario general de UPA, porque no es “un producto atractivo para los agricultores dada su baja rentabilidad”. Esa falta de rentabilidad, indica Ramos, deriva de las importaciones masivas procedentes de México, Argentina, Canadá y USA. Además, hay otro problema, que señalan Nactiva y Flax&Kale, responsables de otro estudio según el cual sólo en la provincia de Lleida existirían ya 60.000 hectáreas aptas para cultivar legumbres y obtener rentabilidades aceptables: , aunque se podría cultivar legumbres “fácilmente”, no existe una infraestructura industrial suficiente para transformar las materias primas que se obtendrán.

Menos agua que el maíz

Las legumbres, por añadido, son un cultivo que exige menos recursos que otros muy comunes en España como el maíz. En concreto producir un kilo de maíz exige 450 litros de agua y uno de lentejas, sólo 25.  Con todo, la posibilidad de que Catalunya se convierta en una potencia productora de leguminosas existe. Así lo indica, al menos, el estudio elaborado por la plataforma Nactiva y la empresa Flax&Kale al que aludíamos. Según ellos, el potencial de desarrollo de una industria de producción de “proteínas vegetales alternativas” en Catalunya es una oportunidad que no conviene desaprovechar.