OpenAI presenta dots: un agente de IA que está disponible para ti 24 horas al día

Los agentes de IA parecen ser el próximo paso lógico de esta tecnología y OpenAI, la empresa detrás del popular ChatGPT, acaba de presentar dots. No es la primera alternativa que conocemos; Meta también ha presentado Muse con una aproximación muy parecida. El objetivo es que puedan trabajar para ti por su cuenta las 24 horas del día.

Qué diferencia un chatbot de un agente

Lo más normal es que cuando hablamos de IA, la gran mayoría de usuarios piense en herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude. Son chatbots con los que podemos mantener una conversación, hacer preguntas, pedir que redacten un texto o que nos ayuden a resolver un problema. Su funcionamiento es principalmente reactivo: nosotros hacemos una petición y la IA genera una respuesta en función de lo que le hemos pedido, aunque cada vez tengan más capacidades y puedan utilizar herramientas externas.

Lo que cambia con un agente de IA es precisamente ese nivel de autonomía. En lugar de limitarse a responder, podemos darle un objetivo y dejar que sea el propio agente el que decida qué pasos necesita seguir para conseguirlo, utilizando diferentes herramientas y llevando a cabo acciones por nosotros. Por ejemplo, no solo podría decirnos cómo organizar un viaje, sino buscar los vuelos, comparar opciones, preparar un itinerario y realizar determinadas tareas si tiene acceso a los servicios necesarios. La diferencia, por tanto, está en pasar de una IA con la que hablamos a una IA a la que podemos delegar un trabajo completo.

De qué son capaces los dots de OpenAI

La propuesta de OpenAI con dots intenta llevar esta idea un paso más allá. Cada dot es un agente de IA que tiene su propio ordenador en la nube, puede utilizar aplicaciones y servicios conectados y seguir trabajando aunque nosotros cerremos ChatGPT. En lugar de pedirle una cosa, esperar la respuesta y darle después la siguiente instrucción, podemos encargarle un trabajo completo y dejar que avance por su cuenta.

En la práctica, esto puede ser mucho más útil de lo que parece. Podemos pedirle que revise una serie de documentos, encuentre los cambios importantes y prepare un resumen para cuando lleguemos a trabajar. También puede analizar los datos de un proyecto, actualizar una presentación o recopilar información de diferentes aplicaciones y preparar un borrador de correo.

Además, podemos llevarlo a situaciones mucho más cotidianas. Un dot podría ayudarnos a organizar un viaje recopilando opciones de transporte y alojamiento, comparándolas y preparando un itinerario para que nosotros solo tengamos que decidir. O encargarse de revisar periódicamente determinados datos y avisarnos cuando encuentre algo que merece nuestra atención.

La clave está precisamente en que no hablamos solo de una IA que responde preguntas; dots está planteado como un trabajador digital al que podemos asignar una tarea y que puede utilizar diferentes herramientas para completarla, incluso mientras nosotros estamos haciendo otra cosa.

Eso sí, esta autonomía también necesita límites. El usuario puede controlar a qué aplicaciones tiene acceso cada agente y qué acciones puede realizar por su cuenta, mientras que otras pueden requerir nuestra aprobación. Cuanto más trabajo dejamos en manos de la IA, más importante resulta saber exactamente qué puede hacer en nuestro nombre.