Ni los cataclismos volcánicos ni los cambios climáticos destruyeron este mundo perdido de Nueva Zelanda

Un grupo de científicos ha encontrado en una cueva escondida de Nueva Zelanda un auténtico mundo perdido con fósiles de millones de años de antigüedad. Esta cueva ha resistido a todo tipo de inclemencias durante todos estos millones de años, desde erupciones volcánicas a cambios climáticos y edades de hielo. Una auténtica cápsula del tiempo que nos abre una mirada a un mundo prehistórico muy anterior a los humanos.

Un descubrimiento que completa la “historia perdida” de Nueva Zelanda

La Isla Norte (North Island en inglés, o Te Ika ā Maui, ‘El Pez de Maui’, en español) es una de las dos islas más grandes de Nueva Zelanda y es famosa por su actividad volcánica. También es el lugar en el que se encuentra la ciudad más grande del país, Auckland. 

Se trata de una isla repleta de naturaleza en la que se ha llevado a cabo un extraordinario descubrimiento de fósiles en una cueva cercana a Waitomo. Investigadores de Australia y Nueva Zelanda han desenterrado restos pertenecientes a doce especies de aves y cuatro de ranas antiguas que vivieron hace aproximadamente un millón de años, ofreciendo una visión sin precedentes de un ecosistema desaparecido hace mucho tiempo.

Recreación de la nueva cueva descubierta en Nueva Zelanda | Imagen Paul Scofield
Recreación de la nueva cueva descubierta en Nueva Zelanda | Imagen Paul Scofield

Una de las cosas más importantes que refleja este hallazgo es que las difíciles condiciones de la isla, sometida a numerosos procesos volcánicos, generó cambios muy importantes en los ecosistemas así como extinciones masivas de las especies que allí vivían. Según los investigadores, entre un 33% y un 50% de las especies ya habían desaparecido durante el millón de años anterior a la llegada de los primeros humanos a Nueva Zelanda.

Estas extinciones fueron provocadas por cambios climáticos relativamente rápidos y erupciones volcánicas catastróficas

Este descubrimiento permite completar una de las mayores lagunas de la historia natural de Nueva Zelanda. Hasta ahora, los científicos conocían bastante bien cómo era la vida en el país entre hace 20 y 16 millones de años gracias a los fósiles hallados, pero existía un enorme vacío de información que abarcaba los 15 millones de años posteriores.

Los nuevos fósiles encontrados ayudan a reconstruir ese periodo prácticamente desconocido. Según los investigadores, no faltaba simplemente un capítulo de la historia de Nueva Zelanda, sino un libro entero. Por eso estos hallazgos son tan importantes: aporta información sobre una etapa de la evolución de la fauna neozelandesa de la que apenas se tenían datos.

Entre los hallazgos más destacados se encuentra una nueva especie de loro, llamada Strigops insulaborealis, un antiguo pariente del kākāpō. Los investigadores creen que esta ave pudo haber sido muy diferente a su descendiente actual, ya que sus huesos sugieren que pasaba menos tiempo trepando e incluso podría haber conservado la capacidad de volar. En la cueva también se encontraron fósiles de antepasados extintos del takahē y de una especie de paloma emparentada con las palomas bronceadas de Australia.

Además, los fósiles han podido datarse con gran precisión gracias a que quedaron atrapados entre dos capas de ceniza volcánica, datadas entre 1,55 y 1 millón de años. Este descubrimiento no solo confirma que se trata de la cueva más antigua conocida de la Isla Norte, sino que también ayuda a entender cómo los cambios climáticos, las erupciones volcánicas y las transformaciones del hábitat ya estaban moldeando la fauna de Nueva Zelanda mucho antes de la llegada de los humanos.