Seguramente has escuchado hablar de los observatorios espaciales que existen alrededor de la Tierra o en otros puntos estratégicos en el espacio. Son tan relevantes que pueden equiparse con telescopios y otros instrumentos donde pueden captar imágenes y datos que funcionan para la investigación que llevan a cabo miles de astrónomos. Pueden captar y estudiar la radiación que emiten diferentes planetas, estrellas, galaxias y cualquier cuerpo celeste.
El problema es cuando se enfrentan a un acontecimiento inesperado como el que ha ocurrido con el observatorio espacial Swift de la NASA. Debido a un aumento de la actividad solar, se ha acelerado la degradación de su órbita donde está presente. Por lo que, en pleno mes de febrero de este año, se redujo la actividad científica del observatorio. Ha llegado a tal grado que ya se interrumpieron las observaciones desde abril y ahora el telescopio será objeto de un rescate por parte de una nave robótica. Tiene que alcanzarlo antes de que reingrese a la Tierra de manera descontrolada.
El telescopio espacial Swift, con valor de 500 millones de dólares, en busca de ser capturado para evitar su desplome
Una nave de la empresa Katalyst Space se acercará a dicho telescopio para poder capturarlo y tratar de que eleve su órbita. Será el primer acoplamiento de un vehículo robótico comercial con un satélite del gobierno que no fue diseñado para esto, por lo que podría tratarse de un único intento. La misión que ya ha despegado este día utilizará un satélite llamado LINK, es un robot de servicio que será puesto en órbita con el cohete Pegasus XL de la empresa mencionada anteriormente.
El plan es que, una vez que se encuentre en el espacio, la nave se aproxime para capturarlo y elevar su órbita durante varios meses. De esta forma, podría evitar su reingreso a la Tierra antes de que finalice el año. Esta misión será clave no solo para hacer este rescate, sino para tener un desarrollo de servicios de mantenimiento y extensión de vida de satélites en el espacio. Cualquier eventualidad que pase con situaciones civiles como de seguridad nacional.
No es una misión sencilla debido a que los cambios mantendrán a Swift por encima de una altitud crítica hasta el otoño. La idea es que se aproxime de forma lenta antes de que se acople al observatorio mediante brazos robóticos y pueda elevarse su órbita hasta los 600 kilómetros. Shawn Domagal-Goldman, director de la división de astrofísica de la NASA con sede en Washington, indica que Swift es vital en su flota y que tienen mucho que ganar con el impulso que resultará más económico que reemplazar al propio telescopio. Es de alto riesgo y a su vez de alta recompensa. ¿Lograrán el ansiado cometido?
