Un acontecimiento nunca antes visto ha sido atestiguado por los astrónomos: una evidencia directa de un magnetar recién nacido. Esto se dio tras una extraña señal, como si se tratara de un chirrido proveniente de una supernova. Este es un tipo de estrella de neutrones que se caracteriza por ser magnética y con una rotación rápida. El hallazgo indica que son objetos exóticos que pueden generar explosiones estelares tan brillantes de las cuales no se tenía constancia en el pasado.
Tal cual publican en la revista Nature, este descubrimiento da por válida una teoría propuesta hace 16 años por un integrante de la Universidad de California - Berkeley. Solo podría explicarse mediante la teoría de la relatividad de Einstein. Fue en 2010 cuando el astrofísico teórico, Dan Kasen, propuso que podría tratarse de un magnetar. Los astrónomos las identificaron por vez primera a inicios del nuevo milenio; son supernovas superluminosas que brillan diez veces más que las ordinarias. Lo que causó asombro es por qué permanecen con este excepcional brillo mucho después de que el núcleo colapsa y expulsa las capas exteriores al espacio.
Un magnetar recién nacido, la respuesta detrás de la supernova brillante
La teoría del 2010 sostuvo que cuando una estrella enorme llega al final de su vida, el núcleo puede colapsar en una estrella de neutrones muy densa en lugar de convertirse en un simple agujero negro. De tener un campo magnético potente, el colapso podría amplificarla de manera soberbia, tomando en cuenta un magnetar con un campo magnético entre 100 y 1000 veces más fuerte que el de un púlsar. Al realizar un giro, los campos magnéticos aceleran las partículas que a su vez impactan contra los restos y la supernova en plena expansión; es ahí cuando surge una inyección de energía adicional que mantiene la explosión brillante por más tiempo. Los magnetares podrían generar ráfagas de radio de forma rápida, aunque esto sigue siendo un misterio.

Fue hasta 2024 cuando se encontró la evidencia más importante hasta la fecha para constatar la teoría de 2010. Joseph Farah, un estudiante de posgrado de la Universidad de California en Santa Bárbara y del Observatorio Las Cumbres, expuso la conclusión de que las irregularidades en la curva de la luz de la supernova proporcionan la evidencia de la formación del magnetar en dicha explosión. Su trabajo le permitió unirse al equipo de investigación del Dr. Kasen, acontecimiento que ocurrirá en otoño. Es una prueba auténtica y definitiva de lo que sucede en el colapso del núcleo de una supernova superluminosa.
Por lo que la base del modelo del equipo de investigación se sustenta en que basta con la energía del magnetar en su interior para que una buena parte de ella sea absorbida; eso explica su superluminosidad. No se había podido demostrar que se formara el magnetar en el centro de la supernova. El Observatorio Cumbres utilizó su red mundial de 27 telescopios para monitorizar la explosión durante más de 200 días. La supernova tuvo lugar a unos mil millones de años luz de la Tierra. Sin embargo, los investigadores señalan que los magnetares no explican todas las supernovas superluminosas; podrían influir otras situaciones y, en lugar de ser magnetares, serían agujeros negros. Es el universo desafiante que indica que no lo entendemos del todo, señaló el estudiante de posgrado Joseph Farah.