El eclipse solar que vivimos en Catalunya, especialmente en la zona sur de la comunidad, nos dejó alucinando con una experiencia inolvidable. Pero el beso entre la Luna y el Sol no fue la única alineación astronómica que se ha podido presenciar estos días dentro de nuestro sistema solar. De hecho, pocos días después del eclipse en la Tierra, se dio un eclipse extraterrestre en Marte y el rover Perseverance de la NASA pudo capturarlo en una espectacular fotografía.
Los cielos del desértico planeta rojizo se tornaron más oscuros cuando una de sus lunas, Fobos, atravesó la circunferencia del Sol a unos 300 millones de kilómetros de la Tierra. No fue un eclipse total como el que vivimos aquí, en la Tierra, sino que fue un eclipse parcial, dado que la luna Fobos tiene un tamaño menor que el Sol desde el suelo marciano. Aun así, las imágenes son fascinantes.
Un eclipse extraterrestre, un eclipse "de otro mundo"
El rover Perseverance de la NASA utilizó su sistema de cámaras Mastcam-Z para grabar el momento en el que Fobos, una de las dos lunas de Marte, cruzaba por delante del Sol. Según la agencia espacial estadounidense, se trató de la observación más cercana y con mayor velocidad de fotogramas de un eclipse solar provocado por Fobos jamás realizada desde la superficie marciana.
La imagen que adjuntamos en este artículo es relativa a uno de los fotogramas extraídos de aquella grabación.
Puedes ver el vídeo completo del eclipse parcial de Marte desde aquí.

No era la primera vez que un vehículo de exploración de la NASA ha tenido la oportunidad de atisbar este fenómeno. Los rovers Spirit y Opportunity realizaron las primeras observaciones en 2004, mientras que Curiosity se convirtió en 2019 en el primero en grabar un vídeo del eclipse. Cada una de estas observaciones aporta nuevos datos sobre el movimiento de Fobos alrededor de Marte.
Y es aquí donde este peculiar eclipse extraterrestre se vuelve todavía más interesante. Fobos está acercándose lentamente a Marte y los científicos saben que, dentro de decenas de millones de años, su destino podría ser el de chocar contra la superficie del planeta carmesí o, simplemente, desvanecerse en el cielo marciano mientras se fragmenta antes del impacto. Seguir su órbita nos permite, por tanto, comprender mejor cómo evolucionará esta pequeña luna extraterrestre y calcular con mayor precisión su futuro, además de dejarnos con la boca abierta con este tipo de eclipses.