Seguridad, privacidad, confidencialidad, son términos que suscitan una gran atención y preocupación desde que las nuevas tecnologías inundan nuestras vidas. No en vano existen numerosos casos en los últimos tiempos en los que alrededor de todo el mundo se están produciendo constantes violaciones de la intimidad de las personas por parte de diversas entidades.

Escándalos como el de Facebook y Cambridge Analytics, el de la filtración de millones de contraseñas de distintos servicios u otros como el que recientemente se ha conocido en el que Twitter cedía los datos de sus usuarios a los anunciantes sin su permiso, han convertido en escéptica a una importante cantidad de usuarios de tecnología en todo el planeta.

Los usuarios que se sienten inseguros no son una excepción sino que cada vez el número de los que no confían en el relato oficial sobre la privacidad o la seguridad es mayor. Al fin y al cabo, la seguridad no es solo un hecho sino que se trata también de una sensación, dado que no somos capaces –en principio– de saber si se nos está diciendo la verdad o no.

Mirando (1)

El último caso que ha causado un enfado considerable entre los usuarios de telefonía es de hoy mismo. El diario El País ha revelado que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha firmado un acuerdo con las tres principales compañías españolas de telefonía para que estas rastreen en su favor los móviles de los ciudadanos durante ocho días (del 18 al 21 y el 24 de noviembre, el 25 de diciembre y el 20 de julio y el 15 de agosto del próximo verano), con el presunto objetivo de conocer los movimientos de los ciudadanos a gran escala y sin conocer los datos de cada usuario.

El problema es que en este caso, como en muchos otros, los ciudadanos tienen que fiarse a ciegas de lo que se les asegura, sin tener la certeza de que lo que se afirma desde el INE sea tal y como se expone en el siguiente escueto comunicado.

Comunicado INE (1)

Asimismo, han sido varias las voces autorizadas clamando contra la intromisión en la intimidad que supone que las compañías telefónicas se pongan al servicio del Estado para llevar a cabo una práctica sobre la que ningún usuario ha concedido su autorización.

Pero no todo acaba ahí, ya que hasta la propia Agencia Española de Protección de Datos ha exigido al Instituto Nacional de Estadística datos acerca del polémico estudio.

 

Lo que para algunos no es más que un uso normal de unos datos agregados y anónimos, no parece convencer ni mucho menos a expertos y a una gran cantidad de ciudadanos, si se atiende al clamor en contra del estudio que está teniendo lugar en las redes sociales.

Un ejemplo habitual sobre otras situaciones en las que las compañías telefónicas hacen negocio vendiendo los datos de la ubicación de sus usuarios, es el que se produce mediante acuerdos entre las tecnológicas y los grandes centros comerciales. Es una practica constante que ambas partes firmen contratos en los que las empresas de telefonía ofrezcan informes de ubicación, horarios de entrada y salida de determinados establecimientos y otros parámetros referentes a los usuarios, con el fin de que los comercios puedan sacar un mejor partido a sus negocios.

La única manera de no poder ser rastreado

 

La única forma efectiva de poder no formar parte del estudio pactado entre el INE y Movistar, Vodafone y Orange es la de poner el móvil en modo avión durante las fechas señaladas. Un truco que impedirá a las compañías telefónica conocer dónde se encuentra el teléfono, y por tanto, su usuario, ya que no estará conectado ni a su red de voz, ni a su red de datos.

Modo avión (1)

El único inconveniente de aplicar el modo avión esos días es que los usuarios de telefonía no podrán realizar ni recibir llamadas tradicionales a través del móvil. Sin embargo, todo aquel que se conecte con el modo avión activado a una red wifi, podrá navegar en internet, utilizar todas las aplicaciones del móvil y llevar a cabo conversaciones telefónicas por voz Whatsapp, Telegram, Signal o Skype, entre otros servicios).

Se trata, por tanto, de una opción a considerar y que supone una valiosa cobertura sobre la inviolable privacidad sin apenas inconvenientes en contra.