El James Webb descubre algo insólito en un planeta lejano: su atmósfera tiene una enorme protuberancia

La capacidad del telescopio James Webb de analizar con detalle sin precedentes la atmósfera de los exoplanetas ha servido para un nuevo hallazgo que revela la distancia entre las técnicas científicas de predicción más avanzada y la influencia del entorno real.

De acuerdo con una publicación de Science Daily, desarrollada por astrofísicos de la Universidad de Bristol, al observar el WASP-17b, un gigante gaseoso del tipo Júpiter caliente, ubicado a unos 1.300 años luz de la Tierra, se descubrió que su capa gaseosa se extiende mucho más hacia afuera en un sector que en el opuesto.

Nuevas técnicas para desentrañar los secretos atmosféricos del cosmos

Los investigadores aplicaron una técnica innovadora llamada cadenas de transmisión, desarrollada por los astrofísicos de Bristol, el Dr. David Grant y la Dra. Hannah Wakeford, para investigar la estructura atmosférica del planeta.

Debido a las características de su atmósfera, el WASP-17b se encuentra bloqueado por marea, con un lado permanentemente expuesto a su estrella y otro en oscuridad; las diferencias de temperatura son abismales. Esto se evidencia en su atmósfera asimétrica y en la presencia de un abultamiento notable en uno de sus lados.

Respecto al hallazgo, la autora principal, la Dra. Lili Alderson, afirmó: "Esto demuestra que los planetas son, de hecho, objetos tridimensionales, y que, al orbitar alrededor de su estrella, sucede lo que predecimos. Ir más allá de los cálculos computacionales y verlo en la realidad es otra cuestión".

El significado profundo de este descubrimiento radica en que transforma por completo la manera en que la ciencia entiende la meteorología y la dinámica de los mundos lejanos. Hasta hace poco, los astrónomos debían conformarse con promediar los datos de toda la atmósfera como si fuera un círculo perfecto y estático, perdiendo los detalles de lo que ocurre realmente en cada latitud.

Al comprobar que los vientos huracanados logran inflar y deformar un hemisferio entero debido al calor transportado desde la cara diurna hacia la nocturna, se valida una década de modelos teóricos complejos que antes solo existían en simulaciones por ordenador.

Esto significa que la ciencia ha pasado de calcular cómo podrían comportarse estos infiernos cósmicos a medirlos con precisión tridimensional, estableciendo una base metodológica sólida y fiable que servirá para estudiar con el mismo nivel de detalle los miles de exoplanetas descubiertos hasta la fecha.

El telescopio lanzado en 2021 también analiza planetas en cuyas atmósferas ha empezado a detectar huellas químicas complejas, abriendo la puerta a la búsqueda de biofirmas en el cosmos. Así, se evidencian mundos que sufren alteraciones drásticas de temperatura de forma repentina debido a órbitas muy excéntricas que los acercan y alejan violentamente de sus estrellas.