El James Webb descubre algo extraño en cómo cambia el día y la noche en este exoplaneta

Imagina un planeta donde el amanecer y el atardecer no son solo momentos del día, sino mundos completamente distintos. Esta es la conclusión a la que han llegado los astrónomos después de analizar las imágenes captadas por el Telescopio Espacial James Webb del exoplaneta WASP-121 b. Dichos datos han resultado claves para validar los modelos teóricos sobre vientos globales en planetas gaseosos. 

El WASP-121 b es un exoplaneta descubierto en 2016. Su nombre corresponde a las siglas del Wide Angle Search for Planets, que es el consorcio de telescopios terrestres que lo detectó originalmente. Se trata de un gigante gaseoso, parecido a nuestro Júpiter, pero muchísimo más grande y caliente, orbitando tan cerca de su estrella que su atmósfera está literalmente hirviendo. Por eso los vientos allí son tan brutales y causan esa asimetría entre el día y la noche que mencionamos.

El telescopio James Webb revela una asimetría atmosférica sin precedentes

El equipo de investigación, liderado por Cyril Gapp, estudiante de doctorado en el Instituto Max Planck de Astronomía (MPIA) en Heidelberg, Alemania, ha comprobado la asimetría atmosférica entre el "amanecer" y el "atardecer" del planeta. En una declaración sobre el hallazgo afirmó: “Con su calidad de observación sin precedentes, el JWST nos ofrece las imágenes más detalladas de planetas distantes hasta la fecha"

WASP 121b alrededor de su estrella anfitriona
WASP-121b alrededor de su estrella anfitriona

Gracias a la altísima precisión del James Webb, los científicos pudieron observar cómo cambiaba la señal atmosférica a medida que el planeta rotaba ligeramente durante su tránsito frente a la estrella, permitiendo "mapear" las diferencias químicas y de temperatura entre ambos lados. ¿La razón? Vientos supersónicos que recorren todo el planeta sin freno.

Antes de este estudio, la capacidad de análisis se limitaba a entender la "atmósfera promedio" de un planeta. La posibilidad de dividir un exoplaneta en regiones permite ahora comprender mejor el clima local de mundos lejanos. Dado que WASP-121 b funciona como un laboratorio de condiciones extremas, estos resultados facilitan el refinamiento de los modelos físicos aplicados a otros cuerpos celestes, incluyendo aquellos con características potencialmente más templadas.

Este estudio reafirma que el James Webb es un instrumento de alta precisión, capaz de analizar cambios químicos dinámicos en atmósferas situadas a cientos de años luz, superando las limitaciones técnicas de observatorios anteriores como el Hubble o el Spitzer.