El futuro de buena parte de nuestro sistema energético y, también, el de una nada desdeñable porción de nuestro sector químico tiene que ver con la adecuada gestión de nuestros bosques y, así y para garantizarla, el Consejo de Ministros acaba de aprobar tres documentos que dibujan el marco en el que se desenvolverán los aprovechamientos forestales a corto y medio plazo.

senda pedrosa brañlosera
 

Tres documentos

Los documentos aprobados son la Estrategia Forestal Española Horizonte 2050, el Plan Forestal 2022-2032 y las Directrices Básicas Comunes de Gestión Forestal Sostenible. Los tres han sido propuestos por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El primero es el documento de referencia para establecer la política forestal en los diferentes territorios del país, el segundo desarrolla el primero y es el instrumento de planificación de la de las políticas forestales específicas que se desarrollarán durante la próxima década y el tercero es la referencia orientativa para la determinación de instrumentos de gestión forestal, según la tipología de montes española, y la evaluación y seguimiento de la gestión aplicada, de conformidad con los criterios establecidos en resoluciones internacionales y convenios en los que España forma parte. El Plan Forestal, eso sí, deberán desarrollarlo las CCAA.

Ejes de intervención

Los ejes de intervención que articulan la Estrategia Forestal Horizonte 2050 y el Plan Forestal 2022-2032 son la conservación y mejora del patrimonio natural; la biodiversidad, la conectividad, la prevención y la adaptación de los montes ante el cambio climático y, por último, la bioeconomía forestal, el desarrollo la diversificación socioeconómica del sector y la mejora de su modelo de gobernanza. ¿Qué se pretende con todo ello? Convertir los bosques, que ocupan un 29% del territorio, en una fuente de riqueza y empleo y no en, como lamentablemente son cada verano, una fuente de problemas derivados de su insuficiente e inadecuada gestión.